El Mobbing de la Prima de Riesgo a España.

En las “sociedades avanzadas” el principio económico que rige todo, no es tanto el consumo como piensan muchos, sino la vanidad, madre del primero, que muchos entienden como ese pecadillo que hace que te  mires un poco de más en el espejo porque te gustas, con tu ipod, tu 4*4 y tu ático. Siendo esto verdad, el calado es más profundo: la vanidad es aquello que hace que uno no tenga conciencia de lo que es más que por imágenes externas, de los demás, de los espejos, de sus logros o lo que es peor, de sus caídas.

Víctimas perfectas del mobbing laboral son los vanidosos, y lo digo por propia experiencia y sin ofender a nadie. El mobbing se refiere a la acción acosadora de un superior sobre un empleado, que cada vez más cargado de trabajo, exigido en tiempo, calidad cantidad, fuera de un límite real, empieza a sentir que quizás lo que le piden es normal y el problema es que no vale, que no puede y que debería renunciar pues pierde la confianza en sí mismo. Sin autoestima, sufre en consecuencia graves síntomas, como fuerte pérdida o ganancia de peso, desequilibrio hormonal, taquicardias, depresión psicológica , herpes zoster, o tantas otras enfermedades inhabilitadoras para el trabajo. El anzuelo que une acosador con acosado es que el segundo siente que tiene que poder, y por eso trata de hacer lo que haga falta.

Nuestra autoestima decrece como país
Si se fijan algo bien, así está ocurriendo con el mobbing de la prima de riesgo, y de los que hay detrás de ella, sobre España.  Cuando hace poco nos decían que el sistema financiero español era de los mejores del mundo, nos lo creímos y ahora que nos dicen lo contrario también nos lo creemos. Vanidad.  Nuestra autoestima decrece como país y como personas, que no nos compran deuda o que no nos dan crédito, que no nos contratan, que nos exigen más de lo que podemos dar, y cuando por un milagro nos estiramos y cumplimos con lo que nos piden, al día siguiente la prima de riesgo exige más, viendo que todavía podemos estirarnos un poco… Pura especulación. Nuestros síntomas son claros, nuestra inversión en nosotros mismos baja o nula, nos creemos la cantinela de que no valemos, muchos españoles atesoran dinero en casa, en el extranjero, en dólares, llenos de miedo, sin confianza en nuestros propios recursos. El miedo se nos mete en los huesos y nos paraliza, nos pasamos años sin reaccionar: a ver si no moviéndome y pareciendo bueno, se les olvida la reprimenda y me dejan volver a salir al recreo. Dejamos de innovar, de emprender, de arriesgar, que es lo que de verdad “prima” en este momento.

Además enfermamos como país: no solo enferma nuestro sistema financiero, también nuestro sistemas de salud y de educación, que con el cáncer de la crisis ven extirpadas partes fundamentales como i+d, médicos, camas y profesores. No es que no haga falta hacer recortes, sí que hay que amputar los miembros gangrenados, que están llevando a la muerte al resto, y esos no son ninguno de los anteriormente citados. La crisis trae la oportunidad de sanar nuestra herida profunda, que son enormes injusticias y chiringuitos que unos y otros se han montado.  Ha llegado el momento de apretar la herida para que salga todo el pus, que no es bonito de ver, pero debe hacerse para poder sanar de verdad. Llega el momento de recortar gastos generados en la expectativa de una sociedad increiblemente opulenta, sobrada, sin restricciones. No es de recibo que un señor por ser diputado un mes, ni cuatro años, tenga una pensión de por vida. No es de recibo que tengamos el triple de políticos que Alemania, que nos duplica en población y tiene todavía más estratos administrativos.

No puede ser que algunos de nuestros funcionarios, es decir, “de función pública”, cobren este año entre 200.000 y 300.000 euros netos anuales, por llevar “c.d” en la matrícula. Tampoco  nuestro país puede seguir jugando a estas alturas a príncipes y princesas, con presupuestos del Estado. No se puede tener a la gente con hambre pidiendo en las iglesias y dejar que estas no paguen los impuestos que pagamos los demás. No todo el mundo puede tener coche oficial, ni avión, ni seis  guarda espaldas.  Todos estos vampiros, los internos y los externos de la prima de riesgo, chupan la sangre a una España confundida, sacudida y en clara falta de autoconfianza para decir NO, en vez de por favor, me presta unos eurillos…

Podemos.
Yo me pregunto desde cuándo España y los españoles, conocidos por nuestra alegría de vivir, por nuestro desenfado, por nuestra fuerza y valentía, capaz de enfrentarnos a un toro o a descubrir las Américas, aquel mundo que decían que no existía… desde cuándo nos hemos vuelto pusilánimes, vanidosos, que ya no sabemos quién somos y necesitamos escuchar todos los días lo que dice la prima de riesgo sobre nosotros para saber cómo vamos.

Mucho más importante que ampararse bajo el ala de alemanes, FMI u otro plan Marshall, mucho más importante, es que recuperemos la fe en nosotros mismos, nuestra autoestima, nuestra alegría y fuerza,  y volvamos a poner a este país en pie, por nuestros propios recursos, mucho mejor que seguir atendiendo a las exigencias imposibles de unos patrones superexigentes, que demandan la reducción del déficit, pero no saben cómo generar negocio para luego poder pagar sus préstamos. Si todos los españoles, desde la portera del “13 de la calle tribulación”, hasta Nadal y Amancio Ortega, si todos nos unimos como nos unimos para apoyar a la roja, conseguiremos levantar la bandera de la dignidad de este país, y los niñatos que deciden lo que vale nuestro país desde un ordenador de la City, se verán obligados a decir a sus millonarios clientes inversores que nuestro país va bien, que ahora sí nos lo creemos, que ahora sí pueden comprar nuestra deuda, porque ahora sí que podemos.

Artículo dedicado a esos ancianos que recientemente vi en una entrevista callejera de un telediario, diciendo que si tenían que arrimar el hombro, que lo arrimaban con sus precarias pensiones. Un ejemplo, la verdad.

Vencer el miedo: autoestima y voluntad – 18-20 Mayo 2012

Vivimos en una época en la que el miedo parece instalado a nuestro alrededor y, muy probablemente, en nosotros mismos: miedo a quedarnos sin trabajo, a distanciarnos de la pareja, a perder el afecto de  nuestros hijos, miedo al mañana, al jefe, a no ser suficientes, miedo a que se desplome todo a nuestro alrededor, a no poder pagar la hipoteca… Miedo.

Una de las herramientas más eficaces para vencer esos miedos es fortalecer la autoestima y utilizar nuestra voluntad. Con ese objetivo se ha creado este taller que tendrá lugar el tercer fin de semana de mayo en Madrid.

El taller tiene un formato residencial con una doble componente: por un lado corporal, para abrir el cuerpo, recuperar la sensación de fuerza y contactar con el propio deseo, para dirigir los pasos en la dirección deseada. La base del trabajo corporal está en el Chi Kong y la práctica del movimiento expresivo, centrada en esta ocasión en el tercer chakra fundamentalmente. Por otro lado, hay un trabajo psicoterapéutico, para desmantelar la falsa personalidad, carente, el pobrecito yo, y encontrar el verdadero referente interno de la autoestima, no basada en la imagen de logro, que tan peligrosa puede ser, pues nos puede llevar al narcisismo en época de auge, o a la depresión en temporada baja.

Para más información sobre el taller o para apuntarte, por favor rellena el siguiente formulario. Muchas gracias por tu interés.

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