Cómo salir airoso de la crisis en un minuto

Rutinas saludables para la cuarentena


Dada la crisis desatada por el corona virus, y la cuarentena actual, comparto algunas reflexiones de lo que debe ser una rutina diaria sana, para mantenerse sano física, emocional mental y espiritualmente:
1- Levántate a una hora normal, ni un muy pronto, ni muy tarde, todos los días. No entres en el caos ni dejes que te arrastre. Date tiempo de descanso, aprovecha, pero tampoco pases el día durmiendo.
2- Aséate por la mañana todos los días, aféitate y dúchate, lávate la cabeza y la barba regularmente (foco de infección).
3- Airea la habitación, haz tu cama, y las zonas comunes. Haz de la limpieza y cuidado del entorno, tu meditación diaria. Algo que te traiga calma en el hacer.
4- Cocina zen, tranquilamente, cosas saludables, con amor y dedicación. Las cosas saben distinto y el propio proceso de cocinar así te sentará bien.
5- Lee un libro, ayuda a nivel cerebral, fija la atención, estimula la imaginación, y no fatiga como las luces azules de los dispositivos electrónicos (que debes atenuar en ajustes).
6- Limita el uso de tecnología por motivos de ocio, refuerza el carácter obsesivo, hostil y antisocial. Además, el exceso de información (sobre todo la tóxica) nos hace entrar fácilmente en el pánico, falta de responsabilidad, xenofobia, odio en general… haz un uso virtuoso de la tecnología, que de por si no es mala, nos sirve para conocer y conectarnos, entre muchas cosas. Tómate un descanso para conectar con cómo te hace sentir lo que estás haciendo, leyendo o experimentando y pregúntate si te aporta o quita energía, si te sienta bien o mal, y actúa en consecuencia.
7- Aprovecha para profundizar en ti mismo, y en tus allegados. Es un regalo de las circunstancias. Mírate a los ojos y pregunta como estás, cómo te va la vida, cual es tu sueño al salir de aquí… igual con los demás. Aprende a escuchar sin juicio, sin intervenir con lo tuyo.
8- Conecta con los tuyos gracias a la tecnología y diles que les quieres, que no están solos. Mucha gente sufre a diario, pero ahora el aislamiento les hace más vulnerables. Ancianos, enfermos, deprimidos, solitarios, arruinados… Diez personas se suicidaban al día en España antes del virus. ¿Cuántos lo harán ahora? Refuerza los lazos que nos sostienen a todos.
9- Haz estiramientos y algunos ejercicios que despierten tu cuerpo a diario, incluso a lo largo del día, dependiendo de la edad, más o menos, más o menos intensos. La energía estancada se pudre, como el agua. Publicaré algunos ejercicios de chi kong en breve.
10- Reza, medita, haz técnicas de relajación, pinta con colores, rellena mandalas que puedes imprimir por internet, escucha música con atención, canta, toca un instrumento.
11- Lee sobre inteligencia emocional y autoconocimiento. Muy por encima de la crisis sanitaria hay una crisis económica, de valores, miedo, falta de solidaridad… Aprende pistas sobre cómo gestionarlo.
12- Haz un diario donde charlar contigo mismo, hacer introspección y dejarte un registro de tu evolución del que ser consciente, releyendo. Pide ayuda a familiares y profesionales si lo necesitas, te podemos dar teleterapia a distancia. No estás solo, estamos contigo.

Gestión de la enfermedad y el dolor crónico

Gestión de la enfermedad y el dolor crónico

Daremos técnicas psico-corporales y de atención plena (mindful) para aprender a gestionar y acompañar el dolor y la enfermedad de otra manera, que permita mejorar nuestra  calidad  de vida y nuestras relaciones personales y profesionales. Ideal para gestión de la enfermedad y el dolor físico y emocional periódico o crónico: dolores de espalda, articulaciones, parkinson, migrañas, depresión, etc.  Seminario intensivo sábado  5 de octubre de 10 a 14 horas.

Plazas muy limitadas, reserva con tiempo abonando 30 euros en la cuenta del Santander ES53 0049 6168592816072366, concepto “seminario dolor” y mándame un mail con el pago. Coste total del taller 50 euros. Coworking de Cotos de Monterrey. km 49 A1. Más info: Jorge.urreaps@gmail.com 669075898 www.psico-tao.com

En busca de la felicidad.

Vivimos en una sociedad de consumo, donde todo nos indica que la felicidad reside en otra parte, en el futuro, cuando consigamos ese coche, esa casa, ese aparato electrónico, esas vacaciones… La realidad es que cuando llega esa meta, nos entretenemos un rato, y luego ponemos la felicidad en otra nueva meta, lejana, viviendo siempre de espejismos de felicidad, en lugar de ser felices en nosotros mismos.

La felicidad es una actitud, una manera de vivir, no una meta alcanzable por logros o bienes personales. Recibo en consulta gente con mucho dinero, y más bienes y caprichos de los que muchos podamos conseguir jamás, y no son felices. Tienen el punto de enfoque en otra parte, más en lo que no hay, que en lo que si que hay.

La sociedad de la opulencia, y la nuestra lo es incluso en crisis, tiene esto como riesgo.
Pasamos nuestras vida hipotecados, corriendo en la lucha por conseguir algo, que nunca va a llegar, porque perseguimos espejismos de felicidad, cuya función no es hacer felices, sino, generar una imagen. Siempre va a haber un coche más grande, una casa mejor, y un iPod con más megas, que justifique que no somos felices porque todavía no tengo el objeto que realmente me dará la felicidad, porque no me lo puedo permitir, pero cuando pueda… El que “puede” sabe que no viene de ahí. El sistema de consumo se sostiene sobre esto, y nosotros dentro de él.

Este asunto, llevado a lo personal es todavía más grave: por ejemplo, si mi compañera es alta, guapa, y lista, pero podría tener los pechos más grandes, lo mejor es que se los opere, o que me busque una que los tenga, “porque seguro que eso es lo que me haría feliz”. Quizás no es eso, sino que tenga más dinero, o que sepa disfrutar de la lectura de Rilke, o le guste el heavy, o vete tú a saber. El caso es no contentarse con lo que uno tiene, ni amar realmente, respetando la diversidad, y apreciándola.

Estamos perdiendo corazón. Confundiendo amar y desear.
Consumimos personas, como consumimos coches o iPods. El nivel de superficialidad y de falta de corazón en las “sociedades avanzadas” es grotesco cuando en vacaciones se deja abandonado en la gasolinera al abuelo o al perro. Estamos perdiendo capacidad de amar, a base de no practicar, volviéndonos seres sin capacidad de contacto, egoístas y descentrados. Bellos por fuera, y fríos y huecos por dentro.

La famosa crisis no va a durar lo que decía Zapatero, va a durar mucho, de hecho, lo que haga falta, para que aprendamos de algo que estamos haciendo mal. Con el cuestionamiento de los criterios de mercado, debe venir, el cuestionamiento de uno mismo, como agente que crea mercado. Ojalá salgamos reforzados de esta, y no consigamos salir de la misma manera que siempre, recortando salarios, y derechos, sino aprendiendo a hacer las cosas de otra manera.

Yo para ser feliz, voy a intentar serlo con lo que me de la vida, todos los días. No voy a buscarlo, lo voy a ser. No voy a esperar aprobar ninguna oposición, ni que me asciendan, ni que cambie de pareja, lo voy a ser hoy, aquí y ahora, que la vida pasa…