Movimiento Expresivo. El sistema Río Abierto.

Las clases de Movimiento Expresivo son un lugar donde danzar, expresar, encontrarse con uno mismo y con el otro, disfrutando y auto-conociéndose. Este trabajo corporal tiene su raíz más profunda en el conocimiento indio de los chakras. Cada zona del cuerpo está relacionada con un chakra, que estimulado con el movimiento, la música y la intención, producirá una verdadera transformación terapéutica en nosotros.

Y, en lo concreto, ¿cómo puede ser una sesión? Aparentemente es fácil. Por ejemplo, uno se pone a copiar al facilitador, emulando su movimientos, luego imita a sus compañeros, con diferentes pautas y músicas de fondo, y en determinado momento toma contacto con su propia necesidad de movimiento y la sigue, libre, con la gestualidad y fuerza que le surja. Acaba la sesión y uno se siente liberado. El río se abrió, y las compuertas dejan pasar la vida que hay por nuestro cuerpo, que estaba bloqueado, por estrés, traumas cotidianos o antiguos, o lo que es más antiguo todavía, la cristalización del carácter en nuestro cuerpo. Esto último nos volvió máquinas repetitivas, especialistas en determinados movimientos y actitudes ante el mundo, como por ejemplo el apolíneo, el dionisíaco, el culposo, el orgulloso…

El Movimiento Expresivo nos ayuda a recuperar movimientos, que perdimos en la mecanización del carácter, y nos devuelve la experiencia de ser más libres y plenos de manera liviana y gozosa.

Por propia experiencia personal, cercana a los 20 años, puedo decir que existen muchos tipos de trabajo corporal, meditativos y terapéuticos, pero es éste donde he podido encontrar un trabajo verdaderamente amable con el ego, que lo lleva de la mano, le da un espacio donde expresarse, ser, y compartir con otros egos, donde todos juntos, trascienden y forman un crisol de virtudes precioso, lleno de movimientos iguales y distintos, colores, luces y armonía creadora, digno de ser vivido y visto.

¿Para qué y para quién el Movimiento Expresivo?
Cualquier persona que desee expandirse, liberar su energía y mejorar su movimiento, puede acercarse a esta práctica, adaptable por la propia persona y sus limitaciones, haciéndola “a medida”. No interviniendo ninguna máquina en el ejercicio, es la propia persona quien juzga todo el tiempo hasta donde quiere llevar un movimiento, o con qué fuerza e intensidad, o eventualmente parar y retomar. En un sentido más psicológico, el trabajo tiene un alcance universal, siendo especialmente indicado para personas que quieran abrirse a sus propias sensaciones, al contacto consigo mismos y con el resto, a expresar e interiorizar, constituyendo en si una terapia, sin ser terapia.

La esencia del sistema Río Abierto:

Desbloqueo de los siete Chakras:

1º Chakra – Raíz, fortaleza física y psíquica.

2º Chakra – Lumbo-sacro, disfrute y alegría de vivir.

3º Chakra – Plexo solar, autoestima y digestión de procesos vitales.

4º Chakra – Corazón, integración emocional y afectiva.

5º Chakra – Garganta, desbloqueo de expresión y desarrollo de control y orden sano y efectivo.

6º Chakra – Tercer ojo, intuición y creatividad.

7º Chakra – Corona, alineamiento de los distintos centros con el cielo.

Sacarse la máscara: a través del trabajo terapéutico con polaridades meditante el cuerpo, con personajes, o bien con imitación del otro, uno va abandonando su máscara para ponerse otras, que le vienen bien para romper la falsa personalidad, recuperando movimientos perdidos en la mecanicidad del carácter.