Psicoterapia Gestalt.

La Psicoterapia Gestalt fue reada por Fritz Perls, un psicoanalista discípulo de Freud, que se separó de sus postulados, para hacer algo con un alcance más inmediato, práctico, y con una profundidad espiritual verdaderamente transformadora.

La tarea del terapeuta es de acompañamiento, apoyo y confrontación, señalando lo obvio, de manera que no aporta su propia interpretación de cómo debería el otro conducir su vida, manteniéndose al margen de todo juicio. De esta forma, es la propia persona quien a través de su “darse cuenta”, en un proceso facilitado por el terapeuta, se va responsabilizando de su vida, entendiendo, y tomando sus propias decisiones.

La Psicoterapia Gestalt se puede desarrollar, entre otros, con la mente, el cuerpo, la creatividad, y en forma de grupo, individuo o terapia de pareja.

Una visión general sobre la Gestalt
La Psicoterapia Gestalt es parte de las corrientes humanistas y orientalistas, e integra dentro de su trabajo el Existencialismo, la Fenomenología, el Psicodrama de Moreno, el trabajo corporal de Reich, el Taoísmo y el Zen, fundamentalmente.

Intentaremos hacer un resumen corto de algo que puede ser muy extenso:

Hablamos de terapia existencial, porque gira entorno a cómo conduce el individuo su existencia, volcando la responsabilidad de ella sobre él mismo. La conciencia lleva a un punto de responsabilidad donde la persona no se queja de cómo le va la vida, porque entiende como sus propias decisiones le llevan a ahí. Por ejemplo, hay gente que se queja de no encontrar un trabajo o de no poder mantener una relación sentimental, y mediante la terapia se va dando cuenta de cuantos trabajos no aceptaría, y cuanto está haciendo para que no le acepten en otros, por los motivos que sean, o cómo sabotea sus relaciones hasta hacerlas reventar. Ver todo esto le deja en un lugar donde ya no es víctima de la vida, del otro, sino responsable de mucho de lo que le pasa.

La Fenomenología es clave en este método de trabajo porque evita la interpretación por parte del terapeuta, que se limita a señalar lo obvio, lo que emerge o aparece, que de hecho es la traducción de la palabra Gestalt. Esto que parece muy obvio, no lo es tanto para la persona, que a menudo vive en la sombra de lo que para tantos a su alrededor, es tan claro. Un ejemplo de esto es la persona que habla de su pareja y como la quiere con palabras bonitas, mientras que aprieta los dientes y alza el puño cerrado con tensión. El terapeuta puede imitar su gesto, para que el otro se vea a si mismo reflejado, y entienda que no sólo hay amor en él, lo que no siempre es fácil de ver, y menos de aceptar y reconciliar.

El Psicodrama, está en la misma esencia del trabajo de polaridades de la terapia, que siendo Experiencial, lleva a la persona de darse cuenta no sólo desde la mente, sino desde la propia interpretación de lo que sería la situación hipotética, o lo que la otra persona puede sentir, jugando con papeles como en el teatro. El efecto de este trabajo es muy potente, puesto que de nuevo, sin interpretación del terapeuta, sino desde dentro, puede darse cuenta de lo que su pareja, madre, jefe… pueden sentir, y “ver desde fuera, más dentro”.

El trabajo corporal, de Reich, Lowen, Movimiento Expresivo, el Tai Chi, y demás, son también clave en este método, donde la información no siempre viene de la razón y la palabra, sino que puede propiamente emerger del cuerpo, que puede tener “cristalizada” una emoción, un trauma, que al liberar esa parte del cuerpo, se hace presente en un momento de conciencia, donde podemos digerirlo con el apoyo confrontación del terapeuta, verdadero compañero de viaje por cielos e infiernos interiores.

De nuevo el Tai Chi, ahora no tanto por lo corporal, sino por lo Taoísta, aporta una manera de vivir y una serie de principios muy claros compartidos por la Gestalt: Principio de no intervención, de no ingerencia, trabajo con las polaridades (Yin-Yang), la pertenencia a un Tao, un gran camino en el que estamos todos, viviendo, creciendo, encontrándonos y separándonos. Verdadera espiritualidad desvestida de toda religión. En la misma línea el trabajo meditativo del Zen, no sólo serena la mente, sino que nos acerca a la verdad, en la medida en que bajar el ruido, nos permite percibir mejor. En la terapia uno se vacía de viejas estructuras aprendidas, no interiorizadas, que ocupan demasiado espacio, sin permitir ser. Este viaje da como resultado, un vacío fértil, donde la persona emerge con las ideas claras, reconciliado con su propia realidad interna y externa.

¿Qué se puede tratar con la terapia Gestalt?
Mi experiencia es de lo más diversa, pudiendo aportar testimonio de grandes trabajos terapéuticos individuaes y grupales, en muy diversos campos: duelos, complejos, sexualidad, relaciones de pareja, crisis existenciales, depresiones, identidad masculina, procesos profundos de autoconocimiento, incluso relaciones profesionales, equipos, liderazgo, etc.

Los síntomas que han desaparecido o suavizado entre medias, gracias a la autorregulación organísmica resultante de la terapia, son ente otros, la ansiedad, insomnio, depresión, falta de vitalidad, estrés, histeria, hipertonia, hipotonía, etc.

¿Cómo es la primera sesión?
El primer encuentro con el terapeuta, sirve para que la persona pueda explicar lo que le conduce allí, y el terapeuta escuche de manera profunda lo que puede necesitar, y determine qué trabajo pueden hacer juntos. Así mismo, el terapeuta se presenta, y presenta su manera de trabajar, y ambos deciden si quieren trabajar juntos. En mi caso personal, trabajo en la zona de Puerta de Hierro-Dehesa de la Villa, en la Sierra Norte, y telemáticamente.

¿Para qué NO sirve la terapia Gestalt?
Para encontrar una receta médica. El terapeuta Gestalt, no tiene porqué ser médico psiquiatra, aunque hay algunos, muy pocos, que si, y por tanto no está capacitado para prescribir. Por la misma razón, el terapeuta no diagnostica ni trata trastornos psicóticos. Dicho esto, en ocasiones puede colaborar con un psiquiatra, en el proceso de darse cuenta y apoyo a la persona . Siendo el psiquiatra el verdadero responsable médico de la persona,. Esto cada vez sucede más, gracias a los puentes que van tendiéndose entre ambas profesiones, y es que el complemento de ambos profesionales da un resultado muy bueno, resultado del rigor científico médico y el acompañamiento terapéutico de la persona, que en el pasado podía verse desplazada a una esquina, olvidada y sobremedicada por médicos no especialistas, y ahora recibe una mediación por el experto, psiquiatra, mínimamente invasiva, complementado con un apoyo terapéutico semanal para entender lo que le pasa y aprender a gestionarse.

¿Es lo mismo Psicoterapia Gestalt y Psicología?
No. En el primer caso se trata de unos estudios privados, no reglados, que centran su formación en que el terapeuta se conozca profundamente para poder acompañar a los demás en su proceso. Se considera que la persona es un ser muy complejo, donde no hay un libro que te pueda explicar como tratarle, sino un método y técnicas para ayudar a que él mismo se de cuenta, sane y responsabilice de su vida. En esta formación se exige además de los cursos pertinentes un número mínimo de horas de terapia individual y supervisión de casos. Esto garantiza que la persona no solo tiene el conocimiento, sino que está preaparada como persona para acompañar, sin proyectar sus propias problemáticas sobre el paciente-cliente.

En la Psicología se trata de hacer ciencia, en la universidad abstrayendo casos, síntomas, trastornos, buscando fórmulas de tratar estandarizadas, y normalmente trabajando sobre la conducta.

En mi caso personal, tengo formación internacional en economía y diplomacia, con numerosos postgrados, pero también hay psicólogos psicoterapeutas, y terapeutas sin estudios universitarios. Infórmate para saber en quien confías.

¿Cuánto dura una terapia?
Un tema puntual, de pareja o profesional, por ejemplo, puede requerir de ocho o diez sesiones. Temas complejos requieren entre 4 y 6 meses para darte cuenta de lo que te atormenta, y resolverlo. Otras personas, elegirán hacer un trabajo más profundo, entendiendo todo su mapa del carácter, de donde vienen y en quién se quieren transformar, haciendo procesos terapéuticos que suelen durar entre dos y cuatro años. Si alguien te vende que puedes hacer un proceso completo en diez sesiones, a un precio muy caro, desconfía, esos milagros no existen, ni si quiera a ese precio, ni con sustancias psicotrópicas. Corres el riesgo de acabar loco y pobre por tratar de acortar camino, y dinero.