Atreverse al cambio. Gestión del miedo

 

Gestión del Miedo: atreverse al cambio.

Se habla mucho de que en crisis hay que enfrentar el cambio, la gestión del cambio, y demás, pero cuando a uno le toca, lo primero que responde, es “No”, y lo segundo o incluso lo último, es: “bueno, si tengo que hacerlo, analicemos cómo, cuándo hacia dónde”. Este análisis, más análisis, finalmente lleva a parálisis, que es la gran enfermedad actual. Por todo ello, me atrevo hoy a compartir una anécdota personal.

No ha mucho, recibo una llamada de mi madre avisándome de que hay una película en la televisión basada en mi bisabuela, y corro a verla, curioso. Encuentro una mujer, Imperio Argentina, que no acabando de encontrar su sitio en la vida, cambia, y decide tomar votos como monja. En el proceso descubre su vocación de ayudar a los demás, en colaboración con un médico, y contagia con su pasión y felicidad donde va. Sin embargo, su confesor, sospechando algo raro, prueba a sacarla del hospital, y del médico, antes de que tome votos perpetuos. El efecto es inmediato: médico y monja se ven muy alterados. Él muy nervioso, y ella deprimida, por la separación. Ella, gracias a la orientación de su confesor que bien podría ser hoy en día terapeuta, acaba decidiendo renunciar al hábito, y así el médico pierde a su colaboradora monja. Finalmente, reinventándose una vez más, deciden casarse y tienen a mi abuelo.

Yo, que me dedico a la psicoterapia, quedo maravillado con la fuerza y empuje de personas como ella, que no han hecho 15 años de psicoanálisis ni un ERE para moverse, dando las vueltas en la vida que hagan falta para encontrarse. Atreviéndose. Al ejemplo me remito, que es absolutamente verídico, para observar lo difícil que puede ser enfrentar el cambio en ocasiones, donde uno arriesga, y pierde tanto yendo como viniendo, y sin embargo gana. Hay viajes que uno tiene que hacer para poder llegar más lejos, le guste o no. Ulises, y mi bisabuela, no llegaron a Ítaca en línea recta, pararon en muchos puertos. El problema actual es que nadie quiere perder con los cambios: ni una posible indemnización por despido por antigüedad, ni una comodidad de lo conocido (sea trabajo o pareja), ni una estabilidad, ni una ilusión de que su piso vuelva a valer lo que se dijo, etc. No hay manera de ganar sin arriesgar, sin perder algo. El miedo paraliza, pero la vida, con sus experiencias nos demuestra que sobrevivimos a todo, y que nos hacemos más fuertes si aprendemos de la experiencia. “Invertir en pérdidas”, viejo concepto taoísta, incluye vender aunque sea con pérdidas, para seguir con la vida y lo nuevo que nos traiga. Parece loco, pero es la única manera de recuperar vida, alegría, dinamismo y fe.

Vuélvanse locos y muévanse, háganlo de inmediato, que la vida pasa. Si no “enloquecen”, pueden pasar toda la vida bloqueados, quejándose y temiendo el cambio. Atrévanse, por el amor de Dios, de la monja y del médico que me precedieron.

  • Extracto del libro “Ingenio, sexo y pasión”, Ed. LID