Psico-Tao: entre meditación y autoconocimiento.

Psico-Tao: entre meditación y autoconocimiento.

Jorge Urrea www.psico-tao.com

Hoy me piden de la universidad de Chicago una entrevista sobre mi modo de aplicar el Tai Chi a la psicoterapia, y me doy cuenta de que durante no pocos años ya, me he identificado como psicotao en las redes, sin aclarar porqué, y creo que va siendo hora de explicar un poco la relación entre psicoterapia y Taoismo, con todo lo que lleva detrás como filosofía de vida y prácticas de salud, bienestar, centramiento y acercamiento a la realidad.

Desde niño leí textos taoístas, sin entender lo que era el taoísmo, pero incorporándolos a una manera de estar ante el mundo, que me hacía más flexible al cambio, con confianza en la vida y mis propios recursos para afrontarla. Pasaron los años, y una amiga en Canadá, me dijo que yo era taoísta, y como no entendí qué quería decir, me regaló una edición del Tao de Pooh, que recomiendo a todos antes y  después de otros textos supuestamente más serios.

Entonces fui entendiendo que aquella especie de danza coreografiada que es el Tai Chi que practico desde hace varias décadas, tenía un alcance no solo estético y autoindulgente, como podía experimentar, sino que favorecía la autoregulación organísmica y cambiaba la vibración de mis células por todo el cuerpo, colocándome además en un sitio distinto con respecto a mi mismo, al otro y al mundo en general. No solo conseguía paz y serenidad en ese momento, sino que también me acercaba a una manera de estar a diario, con mucha atención en el presente, lo que ahora se llama Mindful (con atención plena), moviéndome circularmente, sin aristas, con buena raíz más abajo de los pies y buena conexión con lo superior más allá de la cabeza, que diría un taoista.

Con el paso de los años, me formé en varias ramas de psicoterapia, e incluso experimenté con psicotrópicos con ánimo de expandir mi percepción de la realidad, pero a cada vez, mi mejor aliado, el que realmente me abría las puertas de la percepción, era el taoísmo y en concreto las prácticas de meditación en movimiento, con Chi Kong o artes marciales internas del tipo Tai Chi, Ba kua, Xin Ji, etc.

dar y recibir es el camino

Durante años me sentí partido entre dos mundos, el de la psicoterapia humanista moderna, que acumula la labor de tantos sabios, y el del saber milenario taoísta. Los unos aunque conocedores de la importancia del “aquí y ahora” insistían en investigar en el pasado, los vínculos parentales, la biografía, la raíz de la neurosis, etc. Por cierto a la vista de los últimos compendios psiquiátricos, estamos todos neuróticos y trastornados, lo que paradójicamente tampoco está mal como punto de partida para abrazar la humildad del que se cuestiona y vacía, lejos del que zoquete que pagado de si mismo muere como vivió, pobre de ánimo, conocimiento y espíritu.

Por otro lado, me encontré grandes practicantes de Tai Chi, Chi Kong, Zen, Vipassana, que ante cualquier pregunta sobre autoconocimiento me repetían siempre, “tú practica”, lo que es una verdad como un templo, ya que practicando uno vuelve siempre al presente, y así ni el pasado ni el futuro generan ansiedad ni duelo, luego es la única manera de sacar rendimiento al presente. Sin embargo, también es cierto que entre respiración y respiración, vacío y vacío, surgen insights, cosas de las que uno se da cuenta, que no hay porque borrar a golpe de respiración sin antes dejar una buena huella de memoria corporal, emocional, mental y espiritual. Además es preciso exportar al día a día aquellas cosas que uno vio en un momento de lucidez, porque reconozcámoslo, aunque intentemos llevar vidas mindful, de lucidez continua, la mayor parte del tiempo vivimos atontados, dormidos, moviéndonos en base a prejuicios, creencias y etiquetas, lo que genera no pocos conflictos, internos y externos.

Como este tema da para mucho, además de lo ya citado, de soslayo, quiero añadir como temas a desarrollar en otros artículos.

1)      No hay proceso de autoconocimiento que no pase por la consciencia corporal, y para eso, las técnicas de meditación son fundamentales, pues vacían de ruido y ponen la atención en el presente. La aportación del Tai Chi y Chi Kong con la meditación en movimiento es un fácil acercamiento a algo que en silencio y estatismo puede ser mucho más difícil.

2)      Ejercicios físicos como el empuje de manos, manos pegajosas, Bakua, etc, en realición con otras personas traen mucho información valiosa sobre uno mismo no en el espacio seguro del diván, sino en la vida misma, en tiempo real, donde la lucha de egos salta en breves segundos, y aprender a incoporar una torta, es fundamental para la citada humildad.

3)      El uso de armas a nivel meditativo aporta no solo una maestría en la gestión de un cuerpo extraño, al que puedes conducir o todo lo contrario. Además, cada arma aporta una manera de estar ante el mundo completamente distinta, desde la que empoderarse y poder evocar en momentos distintos de la propia vida (como actitud existencial, sin arma). Las horas de práctica de palo largo, corto, espada abanico, etc, van dotando a la persona de un movimiento y presencia, con un correlato sanador, por ejemplo, la gestión de la ira con el palo largo o lanza (desde 2,20 m de largo), trabajo sobre el elemento madera o tendino-muscular, hígado vesícula biliar.

4)      Igualmente pasa con los arquetipos de animales tan famosos por las películas de artes marciales o los dibujos animados. Los trabajos psico-corporales de origen chamánico d Hua To, son una auténtica joya para descubrir el talento y entrenar distintos tipos de liderazgo de uno mismo y de los otros.  La formación que imparto desde hace años en prestigiosas escuelas de negocio con alumnos incrédulos al principio, grandes seguidores después, me reafirma la necesidad de trabajar el liderazgo desde el cuerpo, la meditación dinámica y la filosofía de vida.

A seguir… practicando y observando.