El buen ritmo vital y profesional

El buen ritmo vital y profesional. BSP.Mayo2013 JUF.

 

El buen ritmo vital y profesional.

Jorge Urrea FIlgueira

www.psico-tao.com

publicado en
BSPreviews mayo 2013

 

¿Se imaginan un surfero que decidiera que va montar la ola
cuando él diga y no cuando la ola llegue? Loco ¿verdad? Así hacen muchos en lo
profesional, y en lo personal…

Son muchos los que no aceptan que la vida o el trabajo
tienen unos ritmos y tratan de resistirse como gatos panza arriba, sin
conciencia de lo mal que le a cae una ola encima a un gato. Otros, por el
contrario, ansían tomar olas y olas, y se suben a la ilusión de la ola, con
adrenalina y todo, pero sin ola, remando y remando, con sensación de velocidad,
pero sin ola.

Frecuentemente los primeros se llenan de ira y o la sacan de
alguna manera o sufren una depresión, pasivo-agresiva, pues se dan de baja. “El
sistema no les comprende, el jefe les pide cosas imposibles, los niños no les
dejan vivir…” Ellos para hacer el trabajo bien, deben hacerlo “a SU manera y en
SU tiempo”. Los segundos, meros espejos de los primeros, sufren problemas de
tiroides, ese órgano que entre otras cosas regula el consumo de energía
necesario para la actividad que deseamos.

Muchas profesionales, sufren de hiper o hipotiroidismo en
sus variantes. Digo muchas porque en esto hay una diferencia de género
llamativa. Muchas mujeres, y también hombres, se pasan de eficientes y se
vuelven adictas a la acción. Gestionan trabajo como gestionan hogares y cuando
la lista de tareas, “to do”, se vacía sufren una ansiedad derivada de no saber
cómo existir si no es corriendo en alguna dirección. Tienen un problema grave.
Si quieren hacer carreras profesionales o personales sostenibles, deben revisar
sus vidas y ver cómo estar llenas en el presente. De otra manera el entorno les
pondrá en su sitio antes o después, con mayor o menor dureza.

Los unos por lentos y los otros por acelerados son locos, o
mejor dicho, están locos, pues la verdad es que todos podemos entrar en estas
dinámicas en un momento del vida y salirnos en otro, sin estar estigmatizados a
“ser locos” para toda la vida. Es muy importante para poder salir de la locura
tomar conciencia de ello: escucharse a uno miso y al medio, aprender a ver las
olas de verdad, aceptar que el mundo no va a ir un ritmo distinto porque ellos
o ellas lo digan, etc.

Así, muchos que escuchen o si quiera recuerden, podrán
rescatar comentarios recientes o antiguos del tipo: “no me escuchas, eso no
hacía falta hacerlo ahora, te he pedido otra cosa, ¿por qué no has hecho esto?,
estoy cansado de esperar, o simplemente, lo siento pero ya no es posible. Yo lo
veo en mi trabajo a diario, de los casos más trágicos y largos de aceptar son
los de las clientes que ya no pueden ser madres, por posponerlo demasiado. Se
quejan y no aceptan el límite: “¡si ahora con 45 dicen que se puede se madre
primeriza!” Mentira, eso es una excepción, la ola llega antes.

Otros pasan por trabajos renegando de que les exigen
demasiado, que no pueden con esos picos, sin poder triunfar en ninguno.
Recuerdo un responsable de compras de flores, que aprendió a aliarse con los
picos de trabajo (San Valentín, día de la madre, difuntos, etc) y así salir de
su depresión, sintiendo lo divertido de la activación, y descansando después en
ritmos más pausados, donde poder redirigir la atención a la familia y su ocio.

No se engañen, no estoy diciendo que todas las empresas
tengan ritmos sanos, eso tienen que evaluarlo ustedes, quizás con la ayuda de
un profesional. Hay trabajos con picos brutales que se compensan con etapas muy
relajadas, donde poder reconstituirse, por ejemplo los atletas de élite. Otros
puestos simplemente queman al personal hasta que contratan a otro fresco que
consumir. Estudie si puede y quiere adaptarse al ritmo de su “empresa” y su
“expectativa de vida”.

En cualquier caso tome el timón de su vida, y la
responsabiliad de la misma: si decide poner su vida en un proyecto, empresa,
matrimonio, familia, etc, debe irremediablemente aprender a tomarle el pulso y
bailar a su ritmo. Si no lo hace estará constantemente fuera del eje, ahogado o
ansioso, y su demostraciones de resistencia en contra, solo perjudicarán su rendimiento
profesional y personal. No será más feliz ni cambiará el ritmo externo. Créame.

Me despido con la famosa frase que mi genial maestro de
inglés Mike me repitió semanalmente durante mis largos  años de formación para diplomático, en los que
francamente naufragué:     “keep your head above the  water!”