Claves para la teleterapia para terapeutas y pacientes.

Teleterapia: claves para terapeutas y pacientes.

En vista de la crisis actual, que aísla a la gente, con diferentes grados de estrés, ansiedad, depresión, angustia, miedo, hostilidad, incluso paranoia, he decidido compartir algunas claves para que terapeutas y pacientes, se atrevan a romper prejuicios y resistencias a un cambio tecnológico necesario para todos.

De mis casi 20 años de experiencia, llevo ya 10 dando teleterapia primero por Skype, luego por vídeo whatsapp y teléfono. Mis primeros clientes eran expatriados en Washington, Suiza, Alemania, Rusia, Inglaterra e Italia. Después, llegaron clientes que se habían mudado a Barcelona o Bilbao, que quería seguir trabajando conmigo, finalmente, se añadieron clientes que no podrían asistir de otra manera incluso si vivían en Madrid. Fui perfeccionando mi trabajo de teleasistencia, y aprendí las claves para que los clientes tomen el servicio con mejor rendimiento.

Antes de dar el manual de uso óptimo, desmontemos falsos mitos:
1- Si no es en persona, ni el paciente ni el terapeuta sienten que haya un vínculo de confianza y cercanía. Mentira, yo he llegado a llorar escuchando un testimonio de la muerte de una hija de tres años, a una persona en Moscú, lo que facilitó que aquel hombre pudiera también llorar, encontrar alivio y hacer el duelo. Ningún lugar está lejos, decía Richard Bach.
2- La tecnología es fría o inaccesible: Hay gente que efectivamente no quiere o no sabe usar estos medios, o no los tiene (pocos a estas alturas), pero otros tantos no podrían ir presencialmente. Hoy es tan fácil como llamar por teléfono, no hace falta ni más tecnología, cámaras ni ordenadores. Además hay agendas muy apretadas, que impiden directamente que la gente pueda comprometerse a una terapia, pero si descontamos el tiempo de transporte, esas personas si que pueden hacerlo. También hay contratiempos, reuniones, accidentes, enfermedades, que hace que la teleterapia sea la única opción. En cualquier caso, lo mejor es enemigo de lo bueno. Toma lo bueno.
3- La teleterapia cansa. Es cierto, las personas con síndrome de hipersensibilidad a la electrónica, lo notarán, pero el resto, lo que necesitamos es aprender a regular la luz de nuestros dispositivos (menos luces azules sobre todo antes de dormir) y ponernos gafas de ver si son necesarias. (nada que no debiéramos hacer en el excesivo consumo que manifestamos, profesional y de ocio)
4- Los clientes no te pagan. Es cierto que yo me he encontrado algún caradura narcisista que consideraba que debía pagar por escucharle, y no me pagó. Sin embargo, en el resto de ocasiones, el pago siempre se hizo por transferencia, con regularidad, lo que también puede facilitar a muchos clientes el no tener que ir al cajero. Si como terapeuta te da miedo no cobrar, trabájate la confianza en la vida, el resto de profesionales lo hacen enviando factura después del trabajo.
5- La tecnología siempre da problemas en la comunicación. No suele, pero puede ocurrir y debes estar preparado, pero todas las empresas lo hacen para ahorrar transportes, costes y tiempos, con espacios incluso de multiconferencia, confía. Yo he llegado a dar una conferencia en la Wow room del IE Business School, con inteligencia artificial a cientos de personas que asistían desde muchos lugares remotos del mundo al mismo tiempo. El futuro ya está aquí.

Manual de uso óptimo de la teleterapia:

1- Focaliza la atención: estate a lo que estás. No cuentes tus problemas mientras que pones lavadoras, cocinas y ayudas a los niños a hacer los deberes. Por las mismas, tampoco debes escuchar a un cliente haciendo eso, ni mirando Facebook, por ejemplo.
2- Si es por teléfono, un paseo por el parque mientras que hablas es interesante, porque caminando se ponen los problemas a andar. Sin embargo, la video conferencia desde la calle suele traer muchos problemas de audio y distracciones.
3- En casa, prepárate para una cita como si fuera en una consulta. Aséate como modo de romper la rutina y desidia de estar en casa (vale para las dos partes), y ten preparado un lugar con intimidad, donde poder hablar sin interferencias.
4- Si el tema concreto que necesitas tratar es delicado con respecto a alguien que está cerca, quizás te compense salir a dar una vuelta, para tener la sensación de poder hablar libremente. En cualquiera de los casos, unos auricularesevitarán que se te caliente la cabeza con el teléfono en la oreja, que te pongas a chillar o que te escuchen lo que te propone el terapeuta. Comprueba que los auriculares funcionan bien antes de empezar o ten otro juego a mano.
5- Aprende a gestionar los tiempos en las agendas y hazlos respetar: tener la sesión telemáticamente no implica que la puedas cambiar en el último segundo. Además, tener gente en otros lugares del mundo implica en ocasiones dar terapia a las 7 de la mañana o diez de la noche. Es cierto, que al mismo tiempo, el hacerlo desde casa, lo hace posible.
6- De la misma manera, las personas con niños a cargo, por ejemplo, pueden tomar o dar el servicio, sin necesidad de que nadie se encargue de ellos. Para ello deben tener la tranquilidad mental de que los niños no van a sufrir un accidente: apaga el fiego de la cocina, mete al niño pequeño en un parque de donde no pueda salir, cierra la puerta de casa con llave… así, podrás entregarte a tu sesión con tranquilidad y concentración.
7- No te cortes de cara a pedir que el otro se ponga en condiciones buenas para la comunicación. Si es con imagen, pide que el otro tenga luz en la cara. Con respecto al sonido, no te sobreadaptes a un sonido deficiente porque pasa factura. Es mejor aclarar que no estás cómodo, y solucionarlo antes de seguir. Para ello, es mejor dejar unos minutos de margen, por si se debe demorar la sesión.
8- La situación de vulnerabilidad y exposición con la que uno llega y se va de terapia es tal, que merece la pena un cuidado y atención especial en esos instantes (incluso si como terapeuta o paciente ya estás cansado). La tecnología corre el riesgo de volvernos más eficientes y menos humanos, sobre todo en el contacto y despedida con los demás. Cortar una sesión o incluso una relación terapéutica con un click es dramático e inútil para tantas situaciones que deben ser maduradas y sostenidas en el encuentro con el otro, donde aprender tantas cosas (terapeutas y pacientes). Date tiempo para cerrar la sesión, hacer conclusiones y despedirte con cuidado.

Espero que haya aportado mi larga experiencia en el campo de la teleterapia, ahora lanza tu red de apoyo en esta situación si eres terapeuta, o toma tu apoyo si eres un cliente. La vida no es tanto de dar y recibir, como dar y tomar, y aquí tienes un servicio cercano y versátil que tomar.
Jorge Urrea es terapeuta, gestor de crisis, escritor, conferenciante y colaborador habital en medios (TVE).
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