Crisis a los 30

Con treinta y tantos tienes que estar casado, con niños, casa, amigos y trabajo estable, dicen, pero muchas crisis hablan de cansado, con abortos, y embargado. ¿Cuál es la oportunidad detrás? Gestión de crisis más allá de la terapia.

Photo by Chris Murray

Silvia, viene a contarme que, aunque es contable con contrato fijo y tiene casa propia, lo que quiere en realidad es ser misionera en Africa y no ve cómo puede pagar la casa ella sola tras la ruptura con su novio. Yo la ayudo a desmontar el mito de la misionera en la medida en la que le propongo ir a hacer voluntariado y lo pone al final de una lista interminable, dándose cuenta de que en realidad no quiere. Con respecto a la casa, como tiene miedo de no poder pagarla sola, le propongo que alquile una habitación, pero me encuentro una oposición tan fuerte que me dice que no la entiendo y que le caigo mal. No pasa nada, trabajamos desde ahí. Yo me siento muy vinculado a ella, realmente me importa su bienestar y crecimiento, y eso ella lo acaba sintiendo. Pasan los meses, y no solo alquila una habitación, sino que al compartir cocina, se hacen amigos, amantes, y pareja, dejando la habitación del huésped como despacho. Al pasar lo años, me escribe y me cuenta que han sido padres. ¿Cenicienta? No, simplemente alguien que tenía miedo de salir al mundo, pero dejó que el mundo fuera a ella, se abrió y lo abrazó.

Otros casos tras la separación o incluso defunción de una pareja, se ven obligados a volver con los padres o compartir piso (o la madre, si el padre ya ha muerto, que son menos longevos). Adelante, puede ser la gran experiencia de tu vida. En el primer caso puede que tengas temas pendientes con los padres, reencuentros y reconciliaciones. Del otro caso, sé de hombres que recordaban con nostalgia tus años de soltería compartiendo con otros hombres, casi por encima del placer de haber encontrado ya la pareja y la familia. Cuando estos hombres se separan, encuentran una gran oportunidad en la custodia compartida, donde a ratos no son padres ni maridos, ni hijos, y pueden volver a ser lo que eran. ¿Peter Pan? No seré yo quien les juzgue, ni quien digo que es bueno ni malo, es lo que necesitan en ese momento, y también será por algo, para algo.

En lo laboral cambia y reinvéntate las veces que necesites. Con la llegada de la cuarta revolución, hasta el 80 por ciento de los trabajos según la Comisión Europea van a desaparecer. ¿Realmente crees que tienes un trabajo de por vida? Tengas 30, 40 o 50, lo mejor que puedes hacer es aprender a innovar y adaptarte al cambio. Incluso los trabajos que van a perdurar, tendrán un cambio significativo en la ejecución. “Renovarse o morir”, y “El síndrome del pero si hasta ahora funcionaba” serían dos películas de Netflix que ver antes de fallecer en intento. A por ello, muchas oportunidades esperan a los valientes.

En el último lugar quiero dejar la gran crisis que Eriksson atribuía a los 20, pero que en este momento yo creo que tiene más sentido a los 30: la identidad y la integración con amigos. Parece que un adolescente tiene permiso de estar mutando, cambiando, y encontrando su propia voz, pero los demás no. Yo creo que al contrario, en los 20 y 30 uno no ha hecho más que empezar, y está bien así. Mucha gente necesita llegar al final de una pista para darse cuenta de que eso no era lo suyo. Otros, necesitan despertar a poquitos, desde su propia comodidad de quedar con los mismos amigos todos los fines de semana, hasta que se dan cuenta de que en realidad no son felices en esos encuentros, que sus caminos se han separado, y también está bien así. Déjate ir con la corriente, quizás te vuelvas a encontrar más abajo, y te podrás contar el viaje, a mi me ha ocurrido con los mejores.

En conclusión, olvido la idea de estabilidad y seguridad, te queda mucha vida por vivir, y las crisis no son más que oportunidades de acercarte a algo más verdadero para ti, con más potencial y recorrido que lo que pensabas que sería la vida.