Gestión de crisis: sufrir en Tinder

Gestión de crisis: sufrir en Tinder.
Por Jorge Urrea

Años después de escribir aquel artículo sobre ligar o enamorarse en redes virtuales,
“Me he Enamorado” http://www.psico-tao.com/?p=924
enfrento otra crisis parecida pero con una aplicación más directa, más al grano, identificada con sexo fácil para muchos. El hombre en crisis con el que trabajo tiene casi 30 años, con carrera, pero a presente pocas aspiraciones profesionales, corpulento, dice que muy bien dotado pero tímido en exceso, lo que lamenta, “porque podría dar mucho placer si tuviera novia” (no dice una aventura, dice novia). Las redes del amor, o de contactos, no solo no le están funcionando, también le maltratan: la semana pasada se quedó enfatuado por la imagen y comentarios seductores de la mujer con la que fue chateando, hasta que después de varios días, ella le dijo de manera abrupta el precio de sus servicios profesionales. El engaño le había hecho creer merecedero de amor, para luego leer que no lo merecía si no pagaba, un arma de doble filo y corte que ya había visitado. Quedó maltrecho, con la autoestima baja, desconfiado, enfadado y con sensación de haber malgastado su tiempo, como es normal..

Hoy probamos a entrar juntos en su aplicación de Tinder, que nunca había visto, y descubro algunas cosas, que si bien no puedo generalizar, sí que emergen como temas sociológicos, en su uso extendido de la misma:
1- Exceso de rapidez en el visionado: tarda apenas dos segundos en pasar por candidata. No mira sus perfiles, ni los gustos de ellas, nada. Tan solo la foto.
2- Poca adecuación al nivel de exigencia: todas las que elige son o parecen supermodelos. Mientras que él es un hombre de lo más normal, que tampoco se muestra poderosamente atractivo en ninguna otra área de la vida. (dinero, labia, amigos, ambientes, presencia, etc)
3- Aporta poca o nula información y ganas de trabajarse el perfil y la seducción. No es que no tenga que haber una tuna cantando bajo la ventana, o un hombre cómico, o romántico, o galán, es que él entrega tan poco en la conquista, que razonablemente, tampoco le dan nada.
4- Como una profecía autocumplida, los fracasos anteriores, sin cambio de estrategia, generan ansiedad y pronta renuncia. Hemos invertido escasamente 3 minutos en verlo y ya quiere hablar de otra cosa.
5- Queda una falsa sensación de haberlo intentado, en lo virtual, por lo que en la vida real tampoco lo intenta, y procrastina, sin cambiar nada, pensando que mañana será otro día, sin ver que mañana será igual, porque quien nada cambia nada mejora.

Insisto en parar su inercia, no cambio de tema y le ruego que volvamos a abrir la aplicación: Vamos a gestionar la crisis y sacar partido de ella.

1- Mejoramos sus fotos de perfil, que curiosamente, aparecía haciendo el tonto con amigos, de fondo entre varios, en vez de mostrando su mejor cara. Le hago fotos chulas, que evocan algo más interesante. Esto no es una sesión de terapia, es asesoramiento, es gestión de crisis, que es lo que más me piden, en este caso es crisis de soledad y ausencia de contacto. Que nadie lo identifique con un obseso. Hoy un sector de la sociedad está a la caza del deseo, el masculino, como si erradicarlo fuera a ayudar a nadie.
2- Trabajamos la descripción de sus gustos, como una manera de mostrarse ante el mundo: resulta que es un lector culto que gusta de los clásicos, que tiene interés e intelecto, lo que hasta ahora no había aparecido por ninguna parte. Bravo por él.
3- Le insto a pararse en fotos de mujeres más normales, con algún encanto en la mirada, la sonrisa, los comentarios… le animo a abrir los ojos a lo esencial, que como decía el principito, es invisible a la mirada. Le animo a tomar contacto con alguna de ellas, cuidando las palabras, si tener expectativas rápidas.
4- El tiempo de dedicación también es fundamental. Decía Baudelaire, para que algo resulte importante basta con dedicarle largo tiempo. Es cierto, en la sociedad de la información, con la velocidad actual, nada es importante, nuestra mirada es superficial, ansiosa por llegar a un sitio lejano, que como en los espejismos en el desierto, se desvanece al llegar.
5- Ahora si entro en terapia, y le explico que su baja autoestima corresponde a un narcisismo escondido, y que ambos son falsos. Ni es tan feo, ni tan interesante. Es un hombre normal, que debe buscar una pareja normal, y como no es el centro del universo, tendrá que ponerse en vibración con el resto del mundo para si quiera, entablar conversación.
6- Le recuerdo que estar en una red del amor no es contratar una prostituta que trabaja por ti, como ya ha hecho. Es pagar por tener más acceso a información, simplemente. El hombre (y la mujer) debe trabajar su búsqueda de candidata, tanto como su estilo de seducción, para conseguir una oportunidad, un pasar una puerta, que no es la felicidad, sino la entrada a más contacto, roce, experiencia, y eventualmente compromiso y proyecto.

Para concluir, debemos agradecer a la tecnología su aportación e incorporar la transformación digital de una manera humana en nuestras vidas. Muchos de mis clientes entran en las aplicaciones, se frustran, maldicen la tecnología y la gentuza que hay dentro, y se van. El problema no está en los canales, está en lo que uno evoca, llama y busca deliberada o incoscientemente. Un uso consciente, razonable, sosegado y dedicado, aportará mil oportunidades imposibles de otra manera, no tecnológica.

¿Hay que protegerse de desalmados? Sin duda, el corazón debe ser abierto a poquitos, y cerrado a discreción, cuando sea necesario. Aquí un ejemplo femenino, de una caperucita cándida por el bosque virtual: chico de menos de 30 años contacta mujer de cuarenta y pico, va directo al grano, y cuando ella agradada por el interés de él, pero violentada por las maneras le pide un poco de calma en el acercamiento, recibe el comentario descarnado de “ah, creía que con 40 años ya no queríais pareja, tan solo follar sin compromiso”. ¡Qué daño! Esto podrían suceder en una discoteca a todo volumen con la misma velocidad, si, pero en lo digital hay menos exposición para el perpetrador o perpetradora, que tarda lo que un click en agredir y desaparecer, y la víctima no lo ve venir dando tumbos, como en la disco.

Lo dicho, ten claro lo que quieres y manifiéstalo, entra con tacto y protección al con-tacto, y trabaja amorosamente una búsqueda que estás necesitando colmar y la tecnología te puede facilitar información para lograrlo, sin juicio ni exigencia, pero el cuidado y autocuidado, lo pones tú.

Jorge Urrea es gestor de crisis personales y profesionales.