Lecciones desde el monasterio: 3- El día de la pereza

Otra de las experiencias que me marcaron en el monasterio fue el día de la Pereza: que tiene una periodicidad semanal, y consiste básicamente en no hacer nada esforzado, ni siquiera meditar. La actitud es de relajación absoluta, aflojar exigencias, propósitos, metas, y simplemente contemplar la vida desde una no acción.
No es una prohibición de acción, pero sí una invitación a parar y aflojar. Por ejemplo, puedes aprovechar para leer, o disfrutar más de tus seres queridos, sestear, o dar un paseo. No hay como en algunas religiones estrictos códigos de actuar con número de pasos, ni ayuno, ni prohibición de trabajo. Y sin embargo la propuesta es rompedora en un lugar donde todo funciona como un reloj suizo: limpieza, comidas, actividades, conferencias, despliegue para las conferencias, etc.

Entra el verano y la pereza no parece una opción para gran parte de la población de países desarrollados. Está mal vista, parece que más es siempre mejor: más dinero, más viajes, más caballos en el coche y más megas en el ordenador, más amantes, más juergas y más de todo, con tal de no parar y conectar con el presente y lo que de verdad hay. La adicción a la intensidad y el estrés como estilo de vida, originan más muertos al año que ninguna otra calamidad en este mundo. retorciendo la salud física, mental y las relaciones humanas.
Yo voy a intentar dormir más, comer menos, preocuparme menos y disfrutar más del silencio, de la ausencia de fiesta, de la ausencia de intensidad, de un lienzo blanco donde todo sea posible, donde imaginar lo que voy a pintar después.
Detrás de tan cándida propuesta, el taoismo y la ancestral medicina tradicional china nos hablan del wu wei, del vacío, de la no acción, de un pozo donde obtener fertilidad de pensamiento y regeneración, y curiosamente la neurociencia más moderna nos habla de lo mismo. Vamos que la pereza pertenece a una pseudociencia antigua de lo más científica, que yo como persona hiperactiva con un c.v más largo que un día sin pan, te recomiendo practiques en razonables dosis diarias, así como semanal, mensual y anualmente. Es una pereza rentable física, energética, mental, emocional, afectiva y espritualmente.