Gestión de crisis en vacaciones

Gestión de crisis en vacaciones.

Llegan las anheladas vacaciones y tanto esfuerzo durante el año pide una compensación en felicidad, pero el camino lejos de fácil, es en muchos casos tortuoso. Pongamos varios ejemplos distintos:
El que nos toca a todos: desde la organización a la vacación. Planificar un viaje puede ser algo realmente estresante, lleno de detalles ínfimos y timos en todas las esquinas y clicks. El acceso de la información en internet es una bendición como oportunidad de accerder al mundo, pero una maldición por lo laborioso y engañoso que puede ser en muchos casos. Lo que antiguamente se resolvía con una agencia de viajes en media hora, donde tu agente de confianza te ofrecía varios paquetes y tú elegías sin más, ahora puede implicar un proceso parecido a la compra de una casa, tal es nuestro nivel de exigencia de calidad y precio.
Mi recomendación es que hagas una búsqueda mindful, consciente de si en el proceso ganas ilusión, o todo lo contrario, lo tomas con ansiedad y esfuerzo. Devuelve la atención a la respiración, recupera una sensación de plenitud en el presente y no pidas lo mejor, que es enemigo de lo bueno. Además una alta expectativa es garantía de una alta decepción. Una vez que salgas de viaje, abre los ojos para disfrutar de lo bueno que sí que hay, apreciando cada paso del camino, sin ansiedad por llegar a destino y origen.
Casos concretos: El viajero individual. Yo lo he hecho en numerosas ocasiones en mi vida, incluido cruzar Canadá de costa a costa durante casi dos meses, y francamente, pasados ciertos trances, uno es la mejor compañía de si mismo. Cuando quieres estar en silencio, lo estás, y cuando decides hablar, siempre hay gente con ganas de hablar cerca. Hablar por hablar no es más que ruido, que te priva de la experiencia de vivir y apreciar cosas que están sucediendo delante de ti (el sabor de una comida, el olor de una flor, el retrogusto de un vino, la sensación de calor o la brisa en la piel, o la mirada de otra persona deseosa de un encuentro, que no apreciarías en la comodidad de una dinámica de amigas, donde el parloteo te dificulta estar abierto a lo nuevo. Yo animo seriamente a todos, solteros o no solteros, a hacer una escapada consigo mismos; les sentará realmente bien. Dicho esto, la primera crisis que les pasa a muchos es que el momento antes de organizar el viaje y si quiera salir por la puerta de casa, para por muchas somatizaciones, miedos, sensación de soledad, depresión, etc. No es cosa ligera. Si te pasa pide ayuda, los profesionales ayudamos a dar saltos al vacío peores, con menos ansiedad y mejor aterrizaje.
El viajero en familia: el día que escuché este chiste me hizo reír, llorar y reflexionar un buen rato. “¿Qué tal tus vacaciones Jorge, bien o en familia? Unas vacaciones en familia no son garantía de felicidad alguna. Lo normal es que emerjan asuntos pendientes con la pareja, hijos, hermanos, padres… Si asumimos que eso va a suceder y de nuevo, enfocamos la experiencia desde el no juicio, no expectativa, y mucha mirada de compasión, podremos aprovechar las crisis que seguro que van a suceder, para no solo disfrutar más, sino aprender y reforzar nuestros vínculos para el resto del año. ¡A por ello!
Jorge Urrea es experto en gestión de crisis y autoconocimiento, Mindful Leadership
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