EMPODERAR O VICTIMIZAR

Empoderar o victimizar
Jorge Urrea

Durante años he trabajado con mujeres, desde terapia con víctimas de violencia de género hasta coaching con altas directivas. Con las primeras he escuchado durante años el dolor de tantas heridas, reconstruyendo la autoestima, la autoimagen, la autoeficacia, la capacidad de volver a sostenerse sobre sus piernas. Con las directivas he hecho el mismo proceso, pero ha habido más esfuerzo en determinar lo que se perdieron de camino, a lo que en realidad no quieren renunciar, y cómo hacer carreras de alto rendimiento sostenibles, donde lo afectivo ocupe el espacio que también necesitan. Con la profundidad del discurso, sin embargo, el proceso ha sido parejo, llegando a lo mismo, empoderando a la mujer como le de la gana de ser, cuando por ejemplo, quiere ser madre, y no se lo permiten como alta directiva.

El feminismo dominante actual busca compensación por injusticias históricas y actuales, y no les falta razón, pero con el paso del tiempo, observo el efecto del trabajo institucional, como un movimiento pendular de un extremo al otro, con un efecto perverso que lejos de disminuir la violencia (el número de víctimas mortales en 2005 y 2015 es igual), refuerza el odio y el enfrentamiento entre sexos, anulando e incluso persiguiendo lo masculino, perpetuando la herida, que no para de manar, no solo porque se sigan cometiendo atropellos todos los días, que no lo dudo, sino porque se fomenta la visión sesgada de la mujer como víctima y el hombre como malvado, y sobre todo se fija la atención constantemente en la carencia en lugar de focalizar la atención en lo que sí que se puede, en multiplicar el poder personal y los aliados.

Desde mi propio lugar en el sistema, que es el de sanador y empoderador, como terapeuta y coach, quiero dejar claro que la salida no es la victimización, como muchas mujeres poderosas advierten. https://elpais.com/elpais/2018/03/05/opinion/1520273619_739464.html

Perpetuar la autoimagen de víctima, acostumbrándose a privilegios (la desigualdad ante la ley lo es), o lo que es peor todavía, minusvalorar o incluso humillar al otro, NO es un camino de sanación, empoderamiento ni manera de conseguir la paz, ni individual ni social. Esos caminos solo conducen a la falta de fe en una misma en primer lugar, y en la psicopatización en el segundo, donde como vemos en las guerras, víctimas se convierten en agresores, y se siguen viviendo como víctimas. Ten cuidado si eres un profesional asistencial (abogado, psicólogo, trabajador social, médico..) No se debe armar al cliente para ir a golpear al sexo contrario, con mentiras y abuso de ley claramente inconstitucional. La violencia solo genera violencia.

Reviso mis propias palabras y me doy cuenta de que debo explicar todos los conceptos que manejo desde el principio, para evitar malas interpretaciones. Aunque muchos están incluidos en nuestro libro “Ingenio, sexo y pasión: claves para un liderazgo consciente” de la editorial Lid, expliquemos aquí algunos:

Escuchar el dolor de las heridas: trabajo psicológico necesario. El que sufre necesita expresar, y que alguien le acompañe, vea y escuche. No estás sola, te escucho y te lamo las heridas. Este espacio es absolutamente necesario en etapas iniciales de un proceso terapéutico. En este sentido, las manifestaciones masivas, son catárticas, porque expresan dolor real, y son escuchadas por muchedumbres, aunque desgraciadamente, los perpetuadores y las instituciones no escuchen tanto.
Reconstruir la autoestima y el autorespeto: tolerancia cero a la violencia y el maltrato. Solo podemos gestionar las situaciones, nunca cambiar a las personas, que solo cambian si lo desean y con mucho trabajo personal detrás. Debemos entrenar a las personas en la gestión de las situaciones. Defensa personal, comunicación no violenta, inteligencia emocional y desarrollo de la empatía. Los golpes no son demostraciones de amor tordu, enfermo- No hay amor en los golpes. Si me quiero no tolero que me agredan de ninguna manera. Mi compromiso ante todo es conmigo misma. ¿Me amo? Anclar la autoestima a una sensación de fortaleza interna, nunca a una imagen.
Autoimagen: limpiar el espejo en el que me miro. Yo valgo mucho más y mucho menos que los referentes sociales en los que me muevo. Soy mucho más que mi valía en términos de estudios, capacidad de generar dinero, aprecio social, parental, educativo… Mi trato conmigo mismo debe ser sagrado. Sea cual sea tu religión o espiritualidad, trátate de manera sagrada. Todavía hay prejuicios en contra de muchas identidades, incluso dentro de las mismas razas: por ejemplo, en África hay un lucrativo negocio de cremas blanqueadoras, para parecer menos negro, que por cierto tiene alto riesgo de producir cáncer de piel. Un thriller horrible con éxito mundial, como el del cantante.
Autoeficacia: término relativo a lo que yo creo que soy bueno haciendo. Si durante años las mujeres se pensaron como amas de casa, maestras, enfermeras o costureras. Hoy el acceso a la educación les permite reprogramarse, ampliando sus horizontes y capacidad de movimiento. Si uno piensa que no puede, no podrá. Abre tus ojos. Si quieres puedes, es cuestión de insistir por tu parte, y de apoyarte los demás. Busca aliados de verdad, no dañes la relación con hombres ni mujeres que te pueden apoyar. Muchos más de lo que parece, lo estamos deseando. Busca relaciones de empoderamiento mutuo.
Ensalzamiento del odio: lo que hacen personas con poder y heridas no sanadas, y es justo lo contrario de lo que debemos hacer. La gente profundamente herida no debe estar en ámbitos de poder, porque no busca la justicia, busca la venganza, es humano. No hay un lado oscuro de la historia, todos tenemos historias personales que nos han marcado y llevado a un punto más o menos desviado del camino de la virtud. Los maltratadores de ambos sexos deben ser ayudados a resolver sus traumas y sanar para dejar de dañar, a los demás y a si mismos, víctimas de su propia autodestrucción. La cárcel actual en este sentido no es un sistema de reeducación, reinserción ni nada que se le parezca. Todos estamos en lo mismo y todos somos víctimas y agresores en un momento dado, ángeles y demonios. Debemos trabajar desde esa premisa o todo lo que construimos mentalmente está basado en una peligrosa falsedad que perpetúa el conflicto.
Empoderamiento psico-corporal: el proceso cognitivo no es suficiente, muchos discursos mentales no son sostenidos en la vida, porque la emoción te hunde y no eres capaz de sostenerlo físicamente. El cuerpo debe ser trabajado, con artes marciales, danza, gimnasia y todo aquello que veas que te hace bien, que te empodera. ¡A por ello! Yes you can!
Aprecio y empoderamiento mutuo: Hombres y mujeres deben seguir empoderándose, como colectivos y como aliados. Un hombre verdaderamente poderoso, no comete actos denigrantes a una mujer, porque no lo necesita. Muchos hombres necesitan construir una autoestima sana, no relacionada con los logros, y una mayor sensibilidad, para mejorar su autocuidado y el de su entorno. Esto no se hace solo. Las instituciones públicas deben potenciar los círculos de masculinidad, donde hombres con voluntad de transformación se empoderen y sensibilicen, convirtiéndose en motores de cambio. Yo lo he hecho durante años y agradeceré siempre lo logrado allí, tanto como participante como facilitador. Si no conoces el tema, te propongo un libro del pionero en España en estas lídes Alfonso Colodrón, en el que tuve una pequeña colaboración desde mi propia experiencia. https://www.edesclee.com/tematicas/crecimiento-personal/guia-para-hombres-en-marcha-de-la-linea-al-circulo-detail
En este sentido, todos los círculos de mujeres conscientes, son exactamente igual de virtuosos y bienvenidos. De hecho, el nivel consciencia alcanzado en ambos, hace que cuando se da el encuentro entre ambos grupos, surje una semilla capaz de irradiar el mundo entero de amor verdadero. Un espectáculo digno de presenciar, se lo aseguro.
Si quieres a tu pareja apóyala en lo que desee empoderarse, en su camino, no la moldees a tu deseo, ni hombre ni mujer. Si no te gusta, cambia de pareja. Evitarás frustración en ti y en el otro. Como persona que ha conocido mucho mundo, en España y fuera, te puedo asegurar que hay de todo, es cuestión de salir de tu zona de comodidad y entrar con generosidad en la relación. Aquí un ejemplo:
http://mujeresycia.com/opinion/columnistas/2165-un-hombre-como-yo
Sé tú mismo. Si dejamos que los dogmas nos digan como debemos ser, nos alejaremos de cómo necesitamos ser. Hoy tanto el machismo, como el feminismo nos acosan hostilmente a todos. Al hombre no se le permite ser como le de la gana (productor o sensitivo, masculino o femenino, heterosexual-homosexual, mental o emocional). Igualmente se juzga a la mujer por sus opciones actuales fruto de la libertad de elección. Por ejemplo no es ni peor ni mejor, sino legítimo decidir ser directiva/o o ama/o de casa. ¡Por favor, déjenos ser lo que queramos ser!