bonjour tristesse: mindful melancolía

 

Por fin llega el otoño, o eso parece, y con las nubes y la vuelta al trabajo, la euforia del verano, con el sol en lo más alto se va mitigando, para terror de algunos, y depresión de otros. No lo temas, es el ciclo natural de las cosas y si aprendes a rentabilizarlo aprovecharás sus ventajas.

En medicina tradicional china, se consideran 5 estaciones, así como 5 elementos, cinco vísceras, animales, etc. El final del verano, corresponde al elemento tierra, la energía del bazo y vesícula biliar, el oso como animal arquetípico, etc. Desde fuera se puede juzgar como un folclore antiguo, pero si se profundiza en su sabiduría se encontrará mucha información interesante.

Por ejemplo, tras el sol abrasador del verano, la madera de la primavera ha ardido y ha generado unas cenizas (tierra), sobre las que se puede llorar por lo que ya no hay, o se puede plantar semillas que esperen latentes, rodeadas de nutrientes, la llegada de su despertar. Después del oso viene la grulla, bien entrado el otoño, energía de pulmón, respiración acompasada, sin excesos, melancolía consciente de la que aprender.

En tu caso, reflexiona sobre lo que el verano y la euforia se ha llevado por delante, no te entretengas demasiado con el duelo, tan solo lo justo, y aprovecha el espacio de lo nuevo, ahora que ya no hay tanto ruido para reflexionar sobre lo que quieres plantar.

La energía ha subido hasta la cúspide del cielo durante el verano, y ahora se retira, no te asustes. Es bueno aprovechar ese cambio de dirección para ir hacia tu interior y hacer un recogimiento contigo mismo: ¿qué necesitas ahora y en qué dirección quieres ir en un medio plazo? Estás triste porque hace frío y ya no puedes jugar con la arena de la playa? No te preocupes, volverá, ahora aprovecha el fuego de alguna chimenea para calentarte y reflexionar.

La tristeza está muy desvalorada en occidente y sin embargo bien utilizada trae información importante que recoger y escuchar. De acuerdo a la encuesta de la OCU hasta el 50% de las mujeres, verdaderas maestras de los hombres en cuanto contacto interno, tomaron el año pasado ansiolíticos y/o antidepresivos. Si nuestras “fareras”, las que nos traen luz cuando no vemos en la tormenta, se duermen, enmascarando su ansiedad y tristeza, ¿hacia dónde vamos como sociedad? Si necesitas tomar mediación, hazlo, para poder trabajar en ti misma, no para olvidarte de ti.

Uno debe decir “buenos días tristeza”, como en aquella obra y película, tomarla de la mano, y darse un paseo bajo los árboles que dejan caer sus hojas otoñales, y llevan la energía de la salvia para dentro, protegiéndose sin temor, haciendo lo que hay que hacer.

El que se acompaña a si mismo con cariño en este proceso, saca buenas e inteligentes conclusiones de su interior, se cuida, se da calor, descansa… el que no, se maltrata psicológicamente, se acusa de ser insuficiente, de no estar a la altura, se deprime por falta de afrontamiento de lo que tiene pendiente, abandonándose a la intemperie, en vez de replegándose de manera responsable.

El animal arquetípico que mencionaba es el oso, que representa una montaña de asentamiento sobre sus patas; con semejante fuerza y aplomo, nadie le podría acusar de falta de autoestima, que es lo que de verdad esconden muchos procesos depresivos. Un no saber colocar la mirada donde sí que hay, en vez de donde no hay. Evocar este animal e imitarlo psicológica y energéticamente, es más sabio que esconder la cabeza debajo del ala, esperando a que el ciclo vuelva a cambiar o que alguien nos pague las facturas.

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Pintura de Jesús Galiana