bonjour tristesse: mindful melancolía

 

Por fin llega el otoño, o eso parece, y con las nubes y la vuelta al trabajo, la euforia del verano, con el sol en lo más alto se va mitigando, para terror de algunos, y depresión de otros. No lo temas, es el ciclo natural de las cosas y si aprendes a rentabilizarlo aprovecharás sus ventajas.

En medicina tradicional china, se consideran 5 estaciones, así como 5 elementos, cinco vísceras, animales, etc. El final del verano, corresponde al elemento tierra, la energía del bazo y vesícula biliar, el oso como animal arquetípico, etc. Desde fuera se puede juzgar como un folclore antiguo, pero si se profundiza en su sabiduría se encontrará mucha información interesante.

Por ejemplo, tras el sol abrasador del verano, la madera de la primavera ha ardido y ha generado unas cenizas (tierra), sobre las que se puede llorar por lo que ya no hay, o se puede plantar semillas que esperen latentes, rodeadas de nutrientes, la llegada de su despertar. Después del oso viene la grulla, bien entrado el otoño, energía de pulmón, respiración acompasada, sin excesos, melancolía consciente de la que aprender.

En tu caso, reflexiona sobre lo que el verano y la euforia se ha llevado por delante, no te entretengas demasiado con el duelo, tan solo lo justo, y aprovecha el espacio de lo nuevo, ahora que ya no hay tanto ruido para reflexionar sobre lo que quieres plantar.

La energía ha subido hasta la cúspide del cielo durante el verano, y ahora se retira, no te asustes. Es bueno aprovechar ese cambio de dirección para ir hacia tu interior y hacer un recogimiento contigo mismo: ¿qué necesitas ahora y en qué dirección quieres ir en un medio plazo? Estás triste porque hace frío y ya no puedes jugar con la arena de la playa? No te preocupes, volverá, ahora aprovecha el fuego de alguna chimenea para calentarte y reflexionar.

La tristeza está muy desvalorada en occidente y sin embargo bien utilizada trae información importante que recoger y escuchar. De acuerdo a la encuesta de la OCU hasta el 50% de las mujeres, verdaderas maestras de los hombres en cuanto contacto interno, tomaron el año pasado ansiolíticos y/o antidepresivos. Si nuestras “fareras”, las que nos traen luz cuando no vemos en la tormenta, se duermen, enmascarando su ansiedad y tristeza, ¿hacia dónde vamos como sociedad? Si necesitas tomar mediación, hazlo, para poder trabajar en ti misma, no para olvidarte de ti.

Uno debe decir “buenos días tristeza”, como en aquella obra y película, tomarla de la mano, y darse un paseo bajo los árboles que dejan caer sus hojas otoñales, y llevan la energía de la salvia para dentro, protegiéndose sin temor, haciendo lo que hay que hacer.

El que se acompaña a si mismo con cariño en este proceso, saca buenas e inteligentes conclusiones de su interior, se cuida, se da calor, descansa… el que no, se maltrata psicológicamente, se acusa de ser insuficiente, de no estar a la altura, se deprime por falta de afrontamiento de lo que tiene pendiente, abandonándose a la intemperie, en vez de replegándose de manera responsable.

El animal arquetípico que mencionaba es el oso, que representa una montaña de asentamiento sobre sus patas; con semejante fuerza y aplomo, nadie le podría acusar de falta de autoestima, que es lo que de verdad esconden muchos procesos depresivos. Un no saber colocar la mirada donde sí que hay, en vez de donde no hay. Evocar este animal e imitarlo psicológica y energéticamente, es más sabio que esconder la cabeza debajo del ala, esperando a que el ciclo vuelva a cambiar o que alguien nos pague las facturas.

www.psico-tao.com

Pintura de Jesús Galiana

feliz de volver a trabajar

Mi suegro el año pasado, amenazó a mi hijo con la que se le venía encima, porque “pronto empezaría el colegio, y se iba a enterar de lo que era bueno”, con un tono irónico que seguramente mi hijo no estaba preparado para entender con 5 años, pero más allá de eso, al comentarlo con mi mujer tuvimos la misma reacción, afortunadamente.

Esto que para él era una mera broma sin importancia, en realidad es un fiel reflejo de lo que culturalmente arrastramos desde que “nos echaron del paraíso” con la amenza bíblica de “te ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Nosotros dos pusimos el grito en el cielo, porque desde hace años recorremos el mundo formando a la gente en la pasión por el trabajo como modo de ser feliz y subir el rendimiento, personal y de equipo. El problema de luchar contra la incultura popular, es que está muy arraigada, y la gente te toma por un vendedor de crecepelo, pero la evidencia científica nos da la razón.

No solo es que la pasión determina el 35% del éxito profesional, que nosotros comprobamos estadísticamente con miles de encuestas, es que está demostrado también que en el ocio somos mucho menos felices que en el trabajo. ¿Te parece una broma de mal gusto? Párate a hacer memoria: ¿cuantas veces en el trabajo tienes la sensación de contínuo de atención, de que el día se pasa volando, que estás centrado en lo que haces, y que conseguirlo te da una sensación de logro, disfrute, triunfo, que te pone las pilas? Ahora reflexiona, ¿cuantas veces te pasa eso en tu ocio?

Un estudio de la universidad de Chicago nos da números muy claros: mientras que la gente pasa un 54% del tiempo con sensación de fluir, con su atención y producción en el trabajo, en el ocio, baja al 18 %, vamos que estamos empanados. Como precisamente yo defiendo que el tiempo de aburrirse en necesario para la creatividad, autoregulación organísmica, etc, no quiero hablar excesivamente mal de ese ocio, pero tampoco me parece, con estadística en mano, que haya que alabar el ocio, por encima del trabajo. Como mínimo hay que darle una vuelta a nuestra actitud en ambos casos.

Como muchos sabéis, en la actualidad creo que la atención plena es la clave del rendimiento y la felicidad, pues no solo mejora la relación con lo que uno hace, sino también con los demás. La atención plena no es solo enfocar la mente, también es enfocar el corazón, las caderas y las vísceras, ponerlo en sintonía con lo que uno hace, y disfrutar con ello. El trabajo no es una maldición divina, como nos han vendido, es una manera estupenda de ganarse la vida, que por encima de todo, nos centra, da un sentido de orden, de estructura en la que agarrarnos, nos saca del empanamiento de muchos, que en el fondo no aguantamos más en la playa.

Muchos pensarán que hablo del lujo de trabajar porque uno quiere, porque ya tiene resuelta la vida, o como dice Oscar Wilde: “El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer”, pero no. Las estadísticas nos hablan claro: en todos los niveles profesionales, las personas estaban más implicadas en lo que hacían cuando trabajaban, que cuando estaban de ocio. Es cierto, que los cargos con más responsabilidad, suelen estar más centrados o despiertos, atentos, en comparación con los que tienen labores más mecánicas, donde es más fácil aburrirse y contemplar el trabajo como una mera manera de subsistir. Ojo, que estos trabajos van a desaparecer con la llegada de los robots. Si eres de esos, despierta, fórmate y especialízate en algo que tenga futuro, y presente, pues como explico, dormirse, no es en modo alguno fuente de felicidad, rendimiento ni trabajo. Es cierto que todos conocemos alguna persona con trabajo muy humilde, que está más centrada que nadie, que disfruta con lo que hace, incluso si lleva haciéndolo 40 años, y que es verdadero ejemplo de vida para todos. De esos más que de nadie debemos aprender, pero maestros así no se encuentran en todas partes. De hecho, el entrenamiento en atención plena que facilito, apunta hacia esa maestría, de pensamiento, corazón y acción. Un reto para el que dormirse no es una opción.

En lo que se refiere a lo personal, y en contra de toda predicción, focalizar la atención es más importante que nunca. El ocio, no puede ser solo un descanso pasivo, vegetativo, playero. Nos desvitalizamos. Ojo los jubilados, que tras años de duro esfuerzo trabajando, alcanzan la anhelada jubilación y ahí para su sorpresa, enferman y mueren, sin saber por qué. Muchos hombres creen que es la edad, que evidentemente influye, pero algo que no ven es que probablemente nunca supieron sacar jugo a su ocio, valorando lo productivo por encima de lo sensitivo y afectivo, y ahora siguen recurriendo al descanso como una fuente donde retomar fuerzas, pero esa agua está estancada, podrida. Deben moverse, excitarse, por lo que les de la gana, pero seguir vivos y despiertos. Observen a las mujeres jubiladas y aprendan: una alumna mía de tai chi, con 80  años, practica padel, danza, aerobic, escritura creativa y ¡tantra!, ah si, también se nutre de sus 8 hijos y 21 nietos, cuando le sobra un rato. ¿Creen que es una excepción de los tiempos? Mi propia abuela, al llegar la jubilación, hace 40 años, en vez dejarse mustiar, se sacó el carnet de conducir e inscribió a inglés y alemán. Recuerdo las voces juiciosas de la época, que lo consideraban inadecuado en una dama, más de su edad, y no veían la productividad en ello, pues nunca podría viajar al extranjero, y conducir en aquella pequeña  Pontevedra era una excentricidad. No tenían ni idea: mi abuela tuvo una buena calidad de vida hasta casi su muerte, siempre alegre, feliz y con ganas de disfrutar hasta el final, con sus guantes especiales para conducir.

Volviendo a los que todavía trabajan, parece que hemos aceptado que la fuerza se pone en el trabajo, lo que está bien, pero a menudo, uno no se repone de esa fatiga, dejándose caer ante la televisión, sin más. No es que sea mala, yo mismo veo un poco todos los días en forma de series o películas seleccionadas. Mi atención está presente sin casi esfuerzo, y disfruto de compartir ese rato haciendo comentarios con mi gente. Sin embargo, más allá de ese rato, y del necesario descanso, debemos variar, organizar, planificar, enfocar nuestro ocio para que no se nos escape por el desagüe.  Cada uno a su manera: los hay que juegan a las cartas, ajedrez, hacen sudokus o crucigramas, pasean, hacen deporte, cortan el césped, desarrollan amistades, etc. Da igual lo que sea, con tal de que en ello haya, como en el trabajo, una sensación de disfrute, de entrega al momento, de voluntad de sacar el jugo de esos instantes, sin dejarse ir. En ese tiempo sin tiempo, por la sensación de no aburrimiento, el espacio también se expande y contrae, como si alteráramos las dimensiones. El planeta entero nos parece abarcable para nuestra ilusión y ganas de recorrerlo (que le pregunten a Marco Polo), y al mismo tiempo, un espacio tan reducido como un tablero de parchís, es suficiente para acaparar nuestra atención, haciéndonos pasar un buen rato. El universo en un grano de arroz, decía Buda.

Si quieres saber más sobre Mindful Leadership pincha aquí.

Neurociencia y Santo Tomás

Durante casi dos décadas ya, he dado conferencias sobre los beneficios del autoconocimiento y las prácticas meditativas, como un entrenamiento psico-corporal, que trae enormes beneficios para la salud mental, emocional, corporal y espiritual. Mi capacidad de convencer a los que allí me escuchaban, pasaba por lo que yo emano, los estudios internacionales que traigo, o la propia confianza en las instituciones para las que trabajo, punteras a nivel mundial. Sin embargo, eventualmente, había un acto de fe que muchos no eran capaces de hacer, escépticos, pensando que era pura mitología china. Ahora ya no hay excusas, gracias a los avances de la tecnología, y la neurociencia, podemos observar a meditadores, incluso en tiempo real, y medir la evolución de indicadores como la tiroxina, colesterol, azúcar, regeneración del hipocampo, etc.

No juzgo las resistencias a creer, yo mismo hace 25 años, fui a un restaurante chino de un barrio modesto, donde moraba un chino viejísimo, que me decían “capaz de curar con las manos”, para ver si me ayudaba con un esguince recidivante. Le expliqué con gestos, porque no hablaba español, que había comenzado a hacer tai chi, a lo que el hombre se puso a tres metros de mi, y me pidió que extendiera la palma de mis manos. Él colocó sus dedos en forma de “espada de luz”, se concentró y proyectó sobre mi palma un calorcito que me recordó aquel de las máquinas de onda corta de los centros de rehabilitación. Me fui de allí con sensación de no entender para qué había estado, pues francamente, la curación no fue milagrosa, como me habían prometido, sino más bien otra sesión de rehabilitación con “calorcito”, un pequeño paso en comparación con lo que yo iba buscando, que eran pasos de gigante, sin entender entonces la importancia del camino.

Hoy leyendo sobre neurociencia, me doy cuenta de que quizás aquella fue la prueba de Santo Tomás, dónde yo me reafirmaría y continuaría trabajando la energía a diario, pues a tres metros de él, realmente pude sentir su proyección de calor en mis manos. No somos un cuerpo físico aislado, lo supe entonces y lo vivo cada vez que hago meditaciones dinámicas, donde juego con la energía, la expando, la concentro, la muevo, la reubico en mi cuerpo facilitando que mis órganos se mantengan sanos, es más mi estado energético tiene un efecto sobre mis clientes y entorno personal, donde la gente encuentra calma cerca de mi. “Efecto lexatín”, lo llaman. No es que sea un brujo, un curandero que ha heredado un don y vivo en la sombra de un restaurante chino, no, es que practico todos los días, cuido mi alimentación y los entornos que frecuento huyendo de toxicidades de todos tipos. La meditación es una “medicina” autoinducida, ¿a ti no te interesa? Es gratis. Si tienes curiosidad mira este vídeo de una de mis prácticas, a ver que te llega:

https://www.youtube.com/watch?v=ibRxsK4J-c0

A pesar de que es gratis, todavía hay rechazo cultural por parte de muchos, que para defender inercias, conductas y actitudes propias insanas, rechazan lo ajeno, juzgando sin conocimiento. “Mira a los chinos y los indios, su poco respeto por los derechos humanos”, “no ves que viven como animales, no tienen nada de avanzados”, “nuestra cultura es mejor que la suya”. Son algunos de los comentarios que he escuchado en defensa de no sé qué y en contra de tampoco sé qué, pues como digo, ya no hay que hacer actos de fe. Los efectos de las prácticas meditativas y de atención plena han sido corroborados en universidades y hospitales de todo el mundo. Vease Massachussets, Carolina del Norte, Harvard, Gran Canaria, etc. No veas choque de civilizaciones donde no los hay. Los listos no chocamos, hacemos alianzas, de civilizaciones en este caso, y sacamos lo mejor de cada una, sin substituir una por otra, ni restar valor a nuestros propios genios, como Machado, Ortega, o el mismísimo científico Ramón y Cajal, que por cierto ya hablo de regeneración neuronal en 1900, para burla de académicos retrógrados de la época, (cien años después se ha podido comprobar que era cierto, recuerden lo que comentaba al principio sobre el hipocampo).

Aquellos que todavía necesitan pruebas intelectuales, que lean informes de Harvard y libros bien documentados (como Flow, de Mihaly Csikszentmihalyi, o la película “y tú qué sabes”), y los que necesitan experimentar, que se expongan como yo a experiencias, pero está claro que cuanto antes se pongan todos a practicar con frecuencia diaria, antes sentirán los efectos. Para finalizar, creo importante no confundir leer sobre el tema con practicar las técnicas. Este año he tenido la rara coincidencia de tener como clientes a mucha gente con cocientes intelectuales elevadísimos, auténticos genios, que han leído mucho más que yo sobre Yoga, Chi kung, Vipassana, misticismo sufí, Zen, Zog Chen, Mindful, neurociencia, etc, y aunque lo entienden todo debo decir que la lluvia no les había calado por debajo de la cabeza.  Da igual cuanto sepa uno sobre neuropéptidos,  teoría de cuerdas ni siete dimensiones: si no te entregas, practicas y abres tu experiencia a energías sutiles, nada cambia. Si lo que digo te suena a chino quédate simplemente con esto: nutre tu corazón aportando a un entorno de paz y harmonía. Tendrás una vida larga y amorosa. Si focalizas tu atención en la lucha, siempre encontrarás donde luchar, y enfermar, pareciéndote a tus enemigos, por puro roce. Tú eliges y tú conformas tu realidad.

Jorge Urrea facilita la gestión de crisis y procesos de autoconocimiento profundos.

Espiritualidad robótica

 

Pregunta Silvia Leal, reconocida experta en sociología y tecnología, si los sacerdotes están a salvo de ser substituidos  por robots, en un artículo que como todo lo que publica merece la pena leer, si quiera para contestar, como aquí hago yo, sabedor de que todos y ninguno tenemos la razón, porque no dejamos de ver más que un solo fragmento de la realidad, con lo que espero apoyar en la construcción de una percepción más amplia.

http://www.efeempresas.com/blog/estan-los-sacerdotes-salvo-de-los-robots/

Yo leo el artículo, y aprecio en primer lugar el mensaje principal, que es que espabilemos, que casi ninguna profesión está libre de ser substituida por robots, y si queremos ganarnos el pan tendremos que hacerlo en otro sitio y/o de otra manera. Lo segundo que agradezco es que habla de fomentar nuestra humanidad como clave del éxito, para aquellos que todavía intentan ser más eficientes que un robot. Locos. Eso ya es imposible y además, lo que realmente podemos aportar en la competencia con la inteligencia artificial, que puede gestionar sin esfuerzo millones de datos para una decisión sencilla, es sin duda nuestro alma y por ende nuestra capacidad de entender nuestras miserias humanas y saber acompañarlas.

Es ahí donde confronto de pleno la posibilidad de un robot monje budista, cristiano ni de ninguna otra religión o rama espiritual. De igual manera que en Antena tres confrontaba que Facebook o Google puedan no solo saber más de nosotros o que nuestra propia madre, sino que también nos puedan acompañar mejor que ella, o que un psicoterapeuta o coach, que es en lo que a mi me toca. (ver artículo http://www.psico-tao.com/?p=879 )

Es cierto, que si es cuestión de acceso a la información, los robots pueden en el caso de los monasterios, recitar textos sagrados, mantras, laudes gregorianos o lo que se quiera. Igualmente debemos agradecer a tantos maestros del mundo entero, que ahora comparten su sabiduría y luz en forma de vídeos, artículos y conferencias en formato digital. (un ejemplo es el del Lama Rimpoché con el que trabajé un verano, que luego nos dijo que publica en youtube, y recomiendo vivamente https://www.youtube.com/watch?v=ZUvykNc6vYs&t=353s )  Es una oportunidad sin igual en la historia. Muchas enseñanzas antes permanecían ocultas no solo por límites teconológicos, también por avaricia, cual tesoro a no compartir, bajo el falso mito de que una iluminación antes de  tiempo podía volver loco (siempre fomentando el miedo para controlar el poder sobre la gente...) Sin embargo debo decir que el acceso a la información no implica la comprensión, ni el acompañamiento, que debe seguir siendo buscado en personas, profesores, maestros, seres queridos a los que escuchar con la humildad  del que no está lleno de si mismo.

Por otro lado, coincido con Silvia en que es mejor no resistirse, y abrazar las nuevas tecnologías tan rápido como sea posible, antes de que nos fagociten, y esto no es ninguna broma, como ella misma denuncia con labor verdaderamente oráculo-profética, estúpidamente desatendida por demasiados. Animo igualmente a abundar en la propia humanidad, y añado la importancia de hacer trabajo de autoconocimiento, que sirva en la relación con uno mismo, con el medio y con el otro. Por un lado nos dará una ventaja competitiva en comparación con lo que sí puede hacer un robot, de hecho servirá para que los robots puedan hacer bien su trabajo, porque “lo que nos diferencia nos hace rentables”. Por otro lado, la realidad tal y como la conocíamos de niños ha cambiado mucho, pero tampoco tiene nada que ver con lo que está por venir en poco tiempo. (Entrenarse en el vacío para no tener miedo y sabir fluir es buena cosa).

Los creativos, que a menudo son verdaderos visionarios, lo plasman en películas de niños y adultos, y nosotros, que tenemos los párpados abiertos, pero los ojos cerrados no nos damos cuenta de que lo que parece fantasía es o va a ser realidad en poco tiempo. Acompañando a mis hijos a ver una película de dibujos, Wally, “descubrí” una sociedad en la que los robots nos hacían la vida tan fácil que habíamos renunciado al movimiento corporal, deformando nuestros cuerpos de manera esperpéntica. Por cierto los robots mantenían funcionales nuestros cuerpos a base de masajes robóticos, que imagino moverán las carnes, pero no tocarán el alma, como sabe hacer el terapeuta sensible. Se me hizo obvio, una vez más, que uno debe desconfiar de los avances tecnológicos y no sumirse en un sendentarismo enfermizo, recordando aquello de “mens sana in corpore sano”.

¿Crees que exagero? ¿Quién no conoce los sillones de masajes electrónicos, las plataformas deslizantes de dos ruedas en diferentes versiones, las escaleras o plataformas mecánicas? Lo próximo, que ya está aquí, son las prendas termoregulables (que atrofiarán el propio mecanismo tiroideo de autoregulación y consumo energético) y los exoesqueletos para labores cotidianas, facilitando levantar pesos imposibles para un humano, pero con el riesgo de anular nuestra propia musculatura si lo usamos en exceso o “en lugar de”. Todo usado con mesura e inteligencia es un avance indudable, pero sin consciencia, tiene consecuencias drásticas.

En la relación con los demás seres humanos es igual. Recuerdo aquella otra película de los Surrogates, con Bruce Willis, que lo dejaba muy claro. No te la pierdas. Si te atreves con algo más duro, lee el libro “Eres bella”, de Chuck Palahniuk, conocido autor del Club de la Lucha, que te dará otra visión de los juguetes sexuales.  Si uno usa a un robot para interactuar con el mundo, corre el peligro de que solo se relacione con otros robots, mientras uno permanece en el sillón, sin asear, sucio, estancado como el agua, podrido física y espiritualmente. Advertido quedas.

 

 

entrevista sobre Innovación y liderazgo consciente

Entrevista junto con Silvia Leal sobre Innovación e Innoliderazgo.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=13&v=e_XSGHmYtsw

 

Soñando con Black Mirror

Yo tengo la sana costumbre de hacer la siesta casi todos los días, no mucho tiempo, unos 20 minutos, pero son muy reparadores, me resetean la cabeza y siento un gran bienestar, tanto que la mera idea de ir a hacerlo me excita de alegría, con riesgo de despertarme. ¿te da envidia? No me extraña, ojalá todo el mundo pudiera, pero quita la envidia de la cabeza, hoy me gustaría hablar de otra cosa. No solo es un tema de descanso, para mi necesario, también está relacionado con los mensajes que me llegan en sueños, que como decía Fritz Perls es la vía regia del inconsciente al consciente. El caso es que desde que los móviles inteligentes deciden dónde debo fijar mi atención, me tumbo y reviso redes sociales, mensajes de diferentes medios, la prensa, etc, antes de cerrar los ojos.

Mis sueños, y sus mensajes, han ido cambiando poco a poco. Ya no tengo las luchas internas que tenía conmigo mismo, donde combatía con un hombre más fuerte que yo, al que nunca conseguía devolver el golpe, porque la resistencia de encontrarme dentro del mar, hacía que nunca le alcanzara, por ejemplo. Parece que no solo he conseguido empoderarme a base de trabajo personal, sino que tampoco abuso de los demás, como en otros sueños posteriores me pasaba. Ya no: “empoderamiento sensible”, transmito en mis conferencias. Tampoco tengo pesadillas con vampiros que me tratan de chupar la sangre, porque he ido aprendiendo a autosostenerme, sin mermar el tono vital del otro para ganar en el mío, renunciando a los privilegios en la vida, que falsamente me aportaban, porque en el fondo me debilitaban.

Esta semana me he quedado un poco alterado de hecho porque mi sueño, ya no tenía la misma pantalla panorámica del cine, ¡incluso con 360 grados! No, ahora mi sueño se producía en una pantalla negra, pequeña del tamaño de un teléfono, un black mirror en el que miraba con aire serio, el ceño fruncido, un exceso de tensión en la mirada, y sobre todo, una reducida zona donde mirar. Normalmente cuando soñaba me veía incluso desde fuera, percibiéndolo todo, yo mi mismo incluido, consciente de que lo que veía, era un sueño. Un vipassana onírico, con grandes frutos psicoanalíticos, que ahora ya no estaba.

Lo iré trabajando poco a poco, pero lo primero que me llega es que aunque trato de conocer más del mundo, a través de la tecnología, esta percepción es reducida, obscura, tensa, visual en vez de sensitiva… No creo que sea una cuestión de renunciar a ella, por todo lo que sí que aporta, pero sí de no darle tanta importancia. Debo alzar la mirada, contemplar sin enfocar, sentir y respirar. Ese es el milagro de la atención plena: que trae una experiencia amplificada, que no cabe en un pequeño dispositivo; que no quepo en un dispositivo; que no soy un dispositivo, que SOY, que ERES, que SOMOS. Seguiré soñando en grande, a ver que veo, y siento…

Jorge Urrea es experto en gestión de crisis y autoconocimiento profundo, escritor y conferenciante multilingüe. www.psico-tao.com

me he enamorado

 

Hoy en consulta me cuenta un cliente que se ha enamorado, que está feliz, que realmente hacía mucho tiempo que no se sentía tan ilusionado por conocer a alguien, que la sangre le bulle por las venas y se ha levantado con ganas de comerse el mundo. Yo que me implico mucho con mis clientes, para bien y para mal, hoy me llevo un alegrón por él. Le pregunto con excitación compartida cómo es, dónde la conoció, que le une a ella… Tengo ganas de saber más y hacerme un cuadro en la cabeza.

Y me cae un jarro de agua fría en la cabeza que se me desliza por la espalda hasta los pies:  “no bueno, todavía no la conozco realmente, pero he conectado con ella en FB, me ha aceptado como contacto y me encanta lo que cuelga”.

¿Tú qué pensarías al escuchar este testimonio? Cualquiera que tengo un mínimo de distanciamiento, se dará cuenta de que es una emoción loca, o al menos sobredimensionada. La Diana de su corazón, en realidad bien podría no ser una mujer, sino un hombre, un niño o una persona anciana, o fea por dentro o por fuera, o incluso un robot con inteligencia artificial. No hay certeza en el encuentro de almas, pero claro, para él, que estaba depresivo, salir del agujero, es lo que cuenta. Yo le acompaño con mucho tacto y sensibilidad para que no pierda la fuerza, y con una jarrita de agua, por si se la tengo que echar yo también por la cabeza, para que despierte, con dulzura.

Ahora te pregunto a ti lector: ¿esto que le ha pasado a este hombre te es ajeno? Yo que me conozco bien, afirmo como Ortega que nada de lo humano me es ajeno. ¿Tu corazoncito no ha palpitado por un desconocido, no ha sentido alguna vez que alguien que ha puesto un post en FB, escrito un libro, un horóscopo,  editado una canción o una película, en el fondo te estaba viendo a ti, y lo escribía para ti?

Sentirse vivo, enamorado, acompañado, sacado de la soledad, mucho más con la esperanza de compartir un horizonte de pareja o incluso la tántrica fusión espiritual se ha convertido en la nueva tentación para salir del aquí y ahora, y vivir una realidad inexistente, una Matrix que no era cierta, pero vamos creando entre todos poco a poco, los más tecnólogos y los más espirituales, que a veces coinciden y otras no.

Como mi trabajo pasa por el no juicio, sigo escuchando a mi cliente, con los sentidos bien despiertos, para poder acompañar de verdad y de paso tratar de aprender algo nuevo en cada ocasión, para seguir vivo y despierto. Pienso de repente, en lo bello de sentir, incluso si el amor no es correspondido. ¿A caso no sucede igual con el arte? ¿Cuantas lectoras de novelas románticas jamás abandonarán sus hogares familiares, pero son felices soñando por un rato con un pirata que las rapta y las lleva en barco por todo el mundo? Es locamente humano. Quien no enloquece nunca, siquiera en un entorno seguro, nunca ha vivido.

Finalizo la sesión despertando la conciencia de mi cliente, aliándome con la sensación de sangre despierta en las venas de mi cliente para preguntarle sobre su vecina, con la que empezaba a intimar. La cosa no es tan atractiva como en el FB, pero pinta bien: es maja, sencilla, alegre. Han quedado a tomar café, y el domingo irán a montar en bici, buen día para desconectar del sexto continente y disfrutar de una dosis de realidad mundana, que tiene menos fuegos artificiales, pero nutre capas más profundas.

Jorge Urrea es experto en gestión de crisis y autoconocimiento. Escritor y conferenciante multilingüe. www.psico-tao.com

un hombre como yo

Hace ya algún tiempo le preguntaban a mi esposa en un congreso de mujeres dónde se podía encontrar un hombre como yo, y si no había, cómo educarlo para que fuera sensible, colaborador, cuidador, etc. Me lo contó a la vuelta de su viaje y tras la risa, me quedé perplejo primero porque ese fuera un tema de conversación, y luego porque la gente no se dé cuenta de que yo no siempre he sido así.

Pensé en el auditorio y conecté con tantas historias de mi consulta, donde gente soltera, fundamentalmente mujeres, se quejan de que no encuentran lo que necesitan como pareja y claro, siguen solas y desesperanzadas. Yo normalmente paso tiempo, incluso semanas escuchando el dolor que hay debajo antes de intervenir, pero hoy me atrevo a publicar directamente lo que hago después:

Sinceramente no creo que ninguna persona, sea hombre o mujer, entre de buen grado a un vínculo donde la primera palabra es exigente.  Intento que la persona vea cuanto da a “sus pretendientes”, como pomposamente pone en Facebook una amiga mía cada vez que “les da una pista de cómo necesita que se acerquen a ella”, de manera pública y colectiva, casi desde el trono elevado, diría yo. (¿rescatará alguien a esta reina de su torre?)

Cuando leo estas declaraciones encuentro muchas cosas más que normales y deseables, lo que me parece  tan de cajón, que no entiendo muy bien la publicitación, pero como efectivamente no todo el mundo es como yo, puede que no esté mal comunicarlo. Lo que sí me parece que es un mal comienzo es la actitud con la que se empiezan estos movimientos, que es la exigencia.

Sinceramente no creo que ninguna persona, sea hombre o mujer, entre de buen grado a un vínculo donde la primera palabra es exigente. Incluso si como digo es en términos sanos y deseables, pero a nadie le gusta que le empiecen riñendo o amenazando con la retirada de amor antes de empezar. Todavía menos si la lista se completa con niños, dinero, estatus y saber apreciar la comida afgana y la música Kurda, por ejemplo.

Yo he sido uno de esos solteros maduritos, que tras una separación, estaba todavía en época de curar las heridas, por lo tanto no muy deseable para nadie; vamos que era una piltrafilla incapaz además de soportar exigencias, pero me encontré una persona que me dio antes de empezar a hablar, y luego siguió dando, a lo que gradualmente respondí dando. Cada uno lo hizo en su tiempo y mesura, pero dando. Eventualmente, tanto ha sido el dar y recibir que en pocos años hemos  tenido dos hijos, casa, árbol y libro conjunto publicado (Ingenio, sexo y pasión).

Nada de esto ha sido exigiendo, sino generando una relación donde uno desea estar cerca del otro, y crear algo juntos. No hicimos un macheo perfecto de nuestras afinidades, gustos, medidas y estudio de ADN. No. Nos limitamos a dar lo que podíamos y respetar el tiempo propio y del otro. Llegado el momento nos lanzamos a una mayor intimidad y compromiso estable, donde encontrarnos en paz o en guerra, pero encontrarnos, y crecer aprendiendo de lo que hay, y crear en base a lo que sí se puede.

Hubo un momento, en que todo parecía loco, pues la velocidad de transformación de uno, de otro y de la relación, fue muy alta, y a mí me provocaba vértigo, pero no era más que mi resistencia al cambio y mi necesidad de controlar un proceso incontrolable, donde muchas parejas que llevan todo aparentemente controlado y han vivido juntos durante años, se estrellan a pesar de las supuestas seguridades.

En conclusión, animo a todos los solter@s a dejar de pedir por adelantado y no mirar a los pretendientes como artículos de consumo, donde unos parecen mejores y otros peores. En esa subasta a mí no me habrían comprado. Atrévete a viajar acompañado, pues nunca se sabe, la historia, la literatura y el cine están llenos de ejemplos interesantes y sorprendentes como “El velo pintado”.

La clave está en aprender a dar y recibir, en respetar, intimar y comprometerse, para hacer viajes más interesantes que si uno se queda en la orilla guardando la ropa, o en la barrera sin salir a torear. Nadie da  garantía de que en un caso u otro, la relación sea sostenible y perdure en el tiempo, la mía tampoco, pero yo sí me atrevo a garantizar que la experiencia será infinitamente más rica e interesante que si uno se queda oteando el horizonte desde tierra.

Atención Plena: mucho más que relajación.

 

La atención plena sigue siendo un concepto de difícil comprensión para los no iniciados, y en sus vertientes más profundas, todo un enigma para la gran mayoría, que lo identifica con una simple técnica de relajación. Hoy me gustaría comentar cómo cambia la percepción en base a una experiencia con un reventón de rueda este fin de semana.

Conducía desde el País Vasco, a velocidad moderada, sereno, disfrutando del paisaje, con atención plena, cuando el indicador del coche me avisó de que perdía aire por una rueda, y en escasos 20 segundos, pasé de una presión de 230 a cero. Circulaba sobre tres ruedas. Llevando un cuatro por cuatro, sentí que el coche no perdía equilibrio, y decidí rodar lentamente hasta una gasolinera cercana, donde parar no implicara un riesgo, aunque pudiera salirme más cara la reparación por haber destrozado las ruedas rodando sin aire (invirtiendo en pérdidas, perder para quizás ganar). Efectivamente, había reventado. Tuve suerte, pero en toda la escena rodaba más lento que la mayoría (mindful, relajado diría la mayoría), y el acceso a mayor información, me dio una capacidad de decisión mejor que ir a 180 km hora, con volantazos agresivos, urgencia por parar en medio de la autopista, etc. Dos panoramas distintos, con consecuencias distintas, vamos.

Lo que sigue fue un cambio de rueda por la galleta (pequeña rueda de repuesto con un máximo de 80 km hora para rodar), y retomar el camino a casa. Me entró un poco de ansiedad, porque se hacía tarde y el viaje se alargaba mucho dentro de la noche, por lo que los niños estarían cansados y al día siguiente tenían colegio. Sin embargo, con atención plena, me di cuenta de que mi familia era demasiado valiosa como para arriesgar y rodar el coche más rápido, como me proponía el genio de la grúa. El mundo está lleno de “expertos” formados no se sabe dónde, ten cuidado dónde te asesoras y desde donde lo haces. Si tienes prisa solo querrás escuchar al que te diga que sí puedes.

Lo más interesante del ejercicio de consciencia viene después: al tener que rodar a un máximo de 80 km/h decidí poner los warnings de coche averiado porque había muchos puertos de montaña por pasar, y tanto los turismos veloces, como los pesados camiones se podían llevar un susto por no poder frenar ante un coche mucho más lento, cuesta arriba o abajo… La sorpresa fue, que en vez de agradecerlo, muchos samaritanos se esforzaron en hacerme saber que me debía haber confundido, que tenía los warnings encendidos. Iban tan rápido, que su velocidad no les permitía entender que la mía era muy inferior por motivos de seguridad. Su limitada percepción no les dejaba ver mi realidad. No me lo tomé a pecho, “tan solo querían ayudar”, pensé, hasta que uno se emperró en hacerme ver su versión de la realidad de manera insistente, con luces, claxon, y hasta frenando frente a mi (para habernos matado con mi mini rueda, líbreme Dios de los bien intencionados…)

El estilo de vida Mindful, de atención plena, es sin duda más lento que esta alocada vida que llevamos corriendo en todas las direcciones sin saber habitar el presente, pero no es solo una manera de vivir más relajada, es un manera de vivir consciente de lo que pasa, en mi coche y en el del otro, en mi trabajo y en el del otro. Esto  ayuda profesional y personalmente a mejorar las relaciones, tener más empatía, ejercer un liderazgo consciente, ser eficiente, mejorar la productividad, seguridad, etc.

Para finalizar la historia, me gustaría añadir, que una vez que renuncié a llegar a la hora prevista, y asumí que la velocidad había cambiado (slow life), pude disfrutar de la carretera de noche como hacía años que no lo hacía. Llegué a casa cansado, pero mucho menos que si me lo hubiera tomado con estrés (mejoré mi rendimiento y lo hice sostenible), pero lo mejor fue que mental y emocionalmente sentí un enorme bienestar. Disfruté de la paz de conducir casi tres horas en estado meditativo, que debería ser la única manera de hacerlo, incluso de vivir. La experiencia de conducir tu vida con atención plena, mindful, es de alta presencia, alta percepción sin exceso de control, con claridad mental sin alerta, disfrutando como en el anuncio de coches, e incluso teniendo alta inspiración porque desde el vacío, de no estar dándole vueltas a nada, uno se encuentra con ideas nuevas, innovadoras, perspectivas espontáneas sobre cuestiones que no nos ocupaban, pero que de repente, aparecen en nuestra mente, y podemos registrar para volver a la experiencia de presente, plena, vital, placentera, serena, productiva, y segura…

Preguntas para reflexionar:

¿A qué velocidad conduces tu vida? ¿Esa velocidad es pareja a la de tu equipo profesional o familiares? ¿es sostenible como individuo, pareja o colectivo? Mucha atención al estrés o las drogas estresoras.

¿Te dicen que no les entiendes? Baja de velocidad. Así no puedes percibir bien. No se trata de que te exijas controlar más, tensarte más, estresarte más. Tu corazón y cerebro también tienen sus límites.

¿Eres de los que creen que solo se disfruta del destino y no pones atención al viaje? Mucho cuidado, los destinos duran segundos, porque en seguida ponemos otra imagen mental de un sitio donde llegar (nueva pareja, trabajo, actividad, etc), que nos impide vivir el presente. ¿qué prefieres un millón de experiencias vitales, con atención plena a cada instante en lo pequeño o solo tres o cuatro grandes cumbres? Si eliges lo segundo, seguramente mueras antes de conquistarlas o si lo logras no les darás valor, porque siempre hay otra cumbre más alta que conquistar.

Taller residencial 30 junio

Taller residencial el fin de semana del 30 de junio en Gredos.

Si notas que estás saturado, que te falta energía, el estrés te puede, te duele el cuerpo, te falta perspectiva en algún asunto personal o profesional, o simplemente quieres pasar un fin de semana aprendiendo y disfrutando de técnicas de atención plena (Mindful), autoconocimiento (coaching psico-corporal), relajación, centramiento y bienestar, aquí tienes tu refugio de fin de semana.

En línea con mi trabajo, y mi propia biografía, propongo seguir aprendiendo a enfocar la atención en el presente (Ekhart Tolle), no solo como espacios aislados de meditación, chi kong, danza, autoconocimiento… sino como un verdadero estilo de vida con atención plena (Mindful). Para ello os ofrezco esta inmersión de fin de semana en una hermosa finca en Gredos. La diferencia con otras experiencias en la ciudad la marca la convivencia en un bellísimo entorno natural, retirado del mundanal ruido, lo que genera una enorme transformación interna, (de energía, motivación y relación con uno mismo y el resto), digna de ser vivida.

Los cambios estacionales son parte de las lecciones que la naturaleza nos aporta. Incorporar las virtudes de cada estación y fluir con ella es fundamental. Trabajaremos la transición de primavera a verano, buen momento para aprovechar que la energía está alta pero no demasiado, para agitar y parar, expresar y hacer introspección, nutrirse a un nivel profundo y retomar camino en la buena dirección. Durante este taller aprovecharemos para descansar en un lugar cálido, bello y nutritivo, agradecidos por la buena comida y compañía que nos dan sus encantadores dueños. Las dinámicas de trabajo incluirán  estiramientos, movimiento corporal y energético, contacto con la naturaleza y el grupo, creatividad, meditación y autoconocimiento.

Precios varios para varias circunstancias:

Normal: Invierte en ti 240 euros por el curso con alojamiento en pensión completa incluida, viernes noche a domingo; la comida es deliciosa, las estancias muy agradables , la piscina con vistas al valle, para recordar. Precio acompañante adulto pensión completa sin taller 160 euros. Consultar condiciones especiales. Para garantizar la reserva transfiere 90 euros en la cuenta del Santander ES53 0049 6168592816072366, concepto “taller junio” y mándame un mail con el pago. Más info: Jorge.urreaps@gmail.com 669075898 www.psico-tao.com Os mando un par de vínculos a algunos blogs míos y os animo a investigar en internet, donde hay muchas entrevistas, radio, prensa, tve, conferencias, etc donde cuento la importancia de alinear cuerpo, mente, emoción y espíritu, viviendo desde la atención plena. Además os añado un artículo del Mundo, sobre la importancia del Mindful

http://www.psico-tao.com/?p=504

https://www.youtube.com/watch?v=y0qfMDkJb50

(mi conferencia desde el minuto 20:30)

http://www.elmundo.es/vida-sana/mente/2016/04/17/5710e63f468aebbf748b4613.html

https://www.youtube.com/watch?v=f-imJ6xUAdU entrevista en TVE donde puedes seguir mis colaboraciones quincenales en emprende digital.

Atreverse al cambio. Gestión del miedo

 

Gestión del Miedo: atreverse al cambio.

Se habla mucho de que en crisis hay que enfrentar el cambio, la gestión del cambio, y demás, pero cuando a uno le toca, lo primero que responde, es “No”, y lo segundo o incluso lo último, es: “bueno, si tengo que hacerlo, analicemos cómo, cuándo hacia dónde”. Este análisis, más análisis, finalmente lleva a parálisis, que es la gran enfermedad actual. Por todo ello, me atrevo hoy a compartir una anécdota personal.

No ha mucho, recibo una llamada de mi madre avisándome de que hay una película en la televisión basada en mi bisabuela, y corro a verla, curioso. Encuentro una mujer, Imperio Argentina, que no acabando de encontrar su sitio en la vida, cambia, y decide tomar votos como monja. En el proceso descubre su vocación de ayudar a los demás, en colaboración con un médico, y contagia con su pasión y felicidad donde va. Sin embargo, su confesor, sospechando algo raro, prueba a sacarla del hospital, y del médico, antes de que tome votos perpetuos. El efecto es inmediato: médico y monja se ven muy alterados. Él muy nervioso, y ella deprimida, por la separación. Ella, gracias a la orientación de su confesor que bien podría ser hoy en día terapeuta, acaba decidiendo renunciar al hábito, y así el médico pierde a su colaboradora monja. Finalmente, reinventándose una vez más, deciden casarse y tienen a mi abuelo.

Yo, que me dedico a la psicoterapia, quedo maravillado con la fuerza y empuje de personas como ella, que no han hecho 15 años de psicoanálisis ni un ERE para moverse, dando las vueltas en la vida que hagan falta para encontrarse. Atreviéndose. Al ejemplo me remito, que es absolutamente verídico, para observar lo difícil que puede ser enfrentar el cambio en ocasiones, donde uno arriesga, y pierde tanto yendo como viniendo, y sin embargo gana. Hay viajes que uno tiene que hacer para poder llegar más lejos, le guste o no. Ulises, y mi bisabuela, no llegaron a Ítaca en línea recta, pararon en muchos puertos. El problema actual es que nadie quiere perder con los cambios: ni una posible indemnización por despido por antigüedad, ni una comodidad de lo conocido (sea trabajo o pareja), ni una estabilidad, ni una ilusión de que su piso vuelva a valer lo que se dijo, etc. No hay manera de ganar sin arriesgar, sin perder algo. El miedo paraliza, pero la vida, con sus experiencias nos demuestra que sobrevivimos a todo, y que nos hacemos más fuertes si aprendemos de la experiencia. “Invertir en pérdidas”, viejo concepto taoísta, incluye vender aunque sea con pérdidas, para seguir con la vida y lo nuevo que nos traiga. Parece loco, pero es la única manera de recuperar vida, alegría, dinamismo y fe.

Vuélvanse locos y muévanse, háganlo de inmediato, que la vida pasa. Si no “enloquecen”, pueden pasar toda la vida bloqueados, quejándose y temiendo el cambio. Atrévanse, por el amor de Dios, de la monja y del médico que me precedieron.

  • Extracto del libro “Ingenio, sexo y pasión”, Ed. LID

Facebook el gran psicoanalista

 

Facebook el gran psicoanalista:

por Jorge Urrea (cuadro de Jesús Galiana)

 

Con motivo de la entrevista que nos hicieron en el telediario de antena 3, me quedé reflexionando sobre el alcance y utilidad del conocimiento que Facebook puede tener de nosotros mismos. Tal y como dije, nos hemos convertido en verdaderos artistas de proyectar imágenes de nosotros mismos, hasta el punto de que a muchos les cuesta ahondar más allá de la careta y encontrar su verdadero ser.

Sin embargo, es cierto que Google, Facebook o cualquier similar, sí que podría sería un buen aliado para un psicoterapeuta, como asistente que observa sin juicio, remarcando cosas obvias, que un psicoanalizado pudiera apreciar para cambiar su conducta. Por ejemplo, si Facebook o google, te pasan un informe de cuantos me gusta has dado por sector de interés, amigos, cuanto youtube o simiilar has consumido y de qué tipo, qué deportes, partidos políticos, documentales, cotilleos, atraen tu interés, etc, podrás inferir tú solo qué tipo de persona eres más allá de tu propia autoimagen distorsionada de ti mismo.

Yo que me consideraba más bien intelectual, un día hace  25 años, me senté con una revista TP, de programación de la televisión de la semana anterior, y marqué qué programas y películas había visto y sumé cuantos minutos. La conclusión hizo que cambiara completamente mi consumo de televisión, porque la imagen que pude observar desde la conciencia no me gustó nada: unas 16 horas de televisión semanal, o lo que os lo mismo, dos jornadas de trabajo enteras, muchas de ellas dedicadas a seudo-informativos sesgados, otras a películas de acción (violentas), y otras a series de poco o nulo nivel intelectual. Nada más lejos del hombre culto que yo me consideraba, o que al menos quería ser. Darme cuenta de todo aquello fue un fuerte revulsivo que me sirvió para reducir drásticamente mi consumo de televisión (en la actualidad no la veo nunca) y para elegir con consciencia donde quería poner mi energía y mis días antes de morir, pues recuerda que todos estamos en cuenta atrás.

¿Hay que evitar que el gran hermano me mire? Sinceramente creo que a estas alturas solo se pude evitar si vives fuera de la sociedad, lo que es bastante imposible, porque incluso si no tienes teléfono ni internet, sí que sueles tener una tarjeta bancaria cuyo consumo pueden observar. ¿Se le puede sacar algo bueno? Sí, se puede tomar esa información como herramienta de trabajo interno, como yo hice entonces con la programación de la televisión.

La mirada de uno, tiene tantos ángulos muertos o zonas en sombra, que es muy difícil tener conciencia de si, lo que está haciendo con su vida o si quiera responsabilizarse de las propias acciones. Por ejemplo, muchos adictos a la telecompra, buyvip o similar, deberían tener un cuadro en el salón, al lado de la televisión o en la nevera, con la factura de cuanto consumen. Igualmente con cualquier adicción, televisiva, sexual, alcohólica, etc. Un contador de cuanto llevan consumido en el día, semana, mes, año, cambia la perspectiva y puede ayudar a contener el impulso que falsamente trata de llenar un vacío.

La información, como dato objetivo, ayuda a comprender el alcance del problema. No es lo mismo, tomarse un Martini de vez en cuando, que observar las botellas de vodka o cerveza que uno tira todas las semanas. No es lo mismo, pasar un rato agradable en Facebook, que darse cuenta de que el número de horas invertido en él, es muy superior al dedicado a la suma de todos los miembros de la familia. No creas que apunto a los típicos adolescentes encerrados en su sufrimiento de hormonas y complejos, que encuentran alivio en el doble refugio de su habitación y su videojuego o red social. No. Hablo de que los cada día más mayores por edad y adicción a las redes e internet, que no miran a sus hijos, que no les tocan, que no juegan con ellos, como tampoco miran ni tocan a sus parejas. Bajo la creencia de que más es mejor, en lo virtual siempre puede haber más “amantes”, más “amigos”, más “deseos”.  Mentira. Son ilusiones tan superficiales como la pantalla, que por mucho que se toque, no tiene carne ni piel, ni calor ni ternura.

Post data: Es cierto que al menos las generaciones que hemos crecido jugando en la calle, con palos, pelotas aviones de papel, tenemos una impronta celular vital muy fuerte, que recordar en un momento dado, pero las generaciones actuales, que entran directamente en lo virtual, corren más peligro que nadie, por lo que recomiendo la abstinencia total durante los primeros años de vida, y muy moderada en los siguientes, hasta el final de la vida.

Ángeles y demonios

Ángeles y Demonios. (atreverse al cambio 2)

Piensan algunos, que no entienden bien mis palabras, que mi animar al atrevimiento, el movimiento y el cambio, puede ser un grito hippie, liberal, alocado e insensato y yo les voy a dar más motivos para pensarlo, aunque los que de verdad entiendan, seguro que volverán a comprender.

A menudo, quien intenta evolucionar, crecer, ser bueno, o como lo quieran llamar, se polariza en un extremo del péndulo de su personalidad, y se empobrece, sin pasar por el otro extremo, donde por ejemplo, ser egoísta puede ser virtuoso. El empobrecimiento es mayor, al creerse “el bueno” su hábito o disfraz, pensando que ya consiguió el cielo en tierra, y que no necesita seguir poniendo conciencia, y creciendo, porque ya es bueno para siempre. Mentira.

Ya que me atreví a contar cosas de mi bisabuela materna, sí aquella monja que fue y vino, hoy compartiré la historia de mi tatatarabuelo paterno, Urrea como yo. Este “ángel” emprendió su camino por la religión ascendiendo rápidamente hasta arzobispo, de Tarragona, para después marchar a luchar contra “el turco” en el Mediterráneo en pleno siglo XV, donde acabó convirtiéndose en el seguramente primer y último arzobispo pirata de la historia, porque probablemente creyéndose en posesión de la verdad y otorgándose derechos, se dedicó a saquear por donde pudo, como tantos políticos actuales. El mismísimo Papa, que lo anatemizó, no pudo darle conciencia social,  y siguió pirateando “arzobíspamente” hasta que fue el Rey Alonso V, quien le llamó al orden con éxito,  volviendo a su sede en Tarragona (sí han leido bien), donde todavía cuelga su pendón en la catedral.

Esta historia, que data de 6 siglos nada menos, pudiera parecer antigua, pero no lo es, más bien todo lo contrario, está de rabiosa actualidad y es preciso sacarla a la luz para darnos cuenta de la verdadera naturaleza humana, que todos tenemos. Angeles y demonios que paseamos por la tierra haciendo el bien y el mal, con o sin poder ni conciencia. Es muy importante que no nos creamos el hábito que llevamos, ya sea éste de eclesiástico, político, médico, enseñante, de luchadora por la igualdad, o incluso terapéutico, porque todos sin excepción somos ángeles y demonios.

Ojalá esto llegue a todos, sobre todo a los poderosos, porque una cosa es atreverse a vivir el propio destino, moverse y luego poner conciencia, para vivir y evolucionar, como animaba en el pasado artículo, y otra cosa es lo que se está haciendo, yendo y no volviendo; movimiento sin conciencia, arrasando con la economía, los derechos no solo laborales sino humanos (me permito señalar que el derecho a la educación, los alimentos, una sanidad y una vivienda digna están recogidos en la Gran Carta, la de Naciones Unidas).Pero no sólo eso, también se están cargando, nos estamos cargando, el medio ambiente, bosques ríos, montañas, el agua que bebemos y aire que respiramos. ¡Qué barbaridad! ¡Basta ya!

Volvamos TODOS al orden, por el amor de Dios, que debe estar más allá de ángeles y demonios. Recordemos que de acuerdo con la ley del péndulo, para ser demonios con gracia y virtud, hay que volver a pasar antes por ángeles esforzados y bien intencionados.

Jorge Urrea Filgueira

www.psico-tao.com

Psico-Tao: entre meditación y autoconocimiento.

Psico-Tao: entre meditación y autoconocimiento.

Jorge Urrea www.psico-tao.com

Hoy me piden de la universidad de Chicago una entrevista sobre mi modo de aplicar el Tai Chi a la psicoterapia, y me doy cuenta de que durante no pocos años ya, me he identificado como psicotao en las redes, sin aclarar porqué, y creo que va siendo hora de explicar un poco la relación entre psicoterapia y Taoismo, con todo lo que lleva detrás como filosofía de vida y prácticas de salud, bienestar, centramiento y acercamiento a la realidad.

Desde niño leí textos taoístas, sin entender lo que era el taoísmo, pero incorporándolos a una manera de estar ante el mundo, que me hacía más flexible al cambio, con confianza en la vida y mis propios recursos para afrontarla. Pasaron los años, y una amiga en Canadá, me dijo que yo era taoísta, y como no entendí qué quería decir, me regaló una edición del Tao de Pooh, que recomiendo a todos antes y  después de otros textos supuestamente más serios.

Entonces fui entendiendo que aquella especie de danza coreografiada que es el Tai Chi que practico desde hace varias décadas, tenía un alcance no solo estético y autoindulgente, como podía experimentar, sino que favorecía la autoregulación organísmica y cambiaba la vibración de mis células por todo el cuerpo, colocándome además en un sitio distinto con respecto a mi mismo, al otro y al mundo en general. No solo conseguía paz y serenidad en ese momento, sino que también me acercaba a una manera de estar a diario, con mucha atención en el presente, lo que ahora se llama Mindful (con atención plena), moviéndome circularmente, sin aristas, con buena raíz más abajo de los pies y buena conexión con lo superior más allá de la cabeza, que diría un taoista.

Con el paso de los años, me formé en varias ramas de psicoterapia, e incluso experimenté con psicotrópicos con ánimo de expandir mi percepción de la realidad, pero a cada vez, mi mejor aliado, el que realmente me abría las puertas de la percepción, era el taoísmo y en concreto las prácticas de meditación en movimiento, con Chi Kong o artes marciales internas del tipo Tai Chi, Ba kua, Xin Ji, etc.

dar y recibir es el camino

Durante años me sentí partido entre dos mundos, el de la psicoterapia humanista moderna, que acumula la labor de tantos sabios, y el del saber milenario taoísta. Los unos aunque conocedores de la importancia del “aquí y ahora” insistían en investigar en el pasado, los vínculos parentales, la biografía, la raíz de la neurosis, etc. Por cierto a la vista de los últimos compendios psiquiátricos, estamos todos neuróticos y trastornados, lo que paradójicamente tampoco está mal como punto de partida para abrazar la humildad del que se cuestiona y vacía, lejos del que zoquete que pagado de si mismo muere como vivió, pobre de ánimo, conocimiento y espíritu.

Por otro lado, me encontré grandes practicantes de Tai Chi, Chi Kong, Zen, Vipassana, que ante cualquier pregunta sobre autoconocimiento me repetían siempre, “tú practica”, lo que es una verdad como un templo, ya que practicando uno vuelve siempre al presente, y así ni el pasado ni el futuro generan ansiedad ni duelo, luego es la única manera de sacar rendimiento al presente. Sin embargo, también es cierto que entre respiración y respiración, vacío y vacío, surgen insights, cosas de las que uno se da cuenta, que no hay porque borrar a golpe de respiración sin antes dejar una buena huella de memoria corporal, emocional, mental y espiritual. Además es preciso exportar al día a día aquellas cosas que uno vio en un momento de lucidez, porque reconozcámoslo, aunque intentemos llevar vidas mindful, de lucidez continua, la mayor parte del tiempo vivimos atontados, dormidos, moviéndonos en base a prejuicios, creencias y etiquetas, lo que genera no pocos conflictos, internos y externos.

Como este tema da para mucho, además de lo ya citado, de soslayo, quiero añadir como temas a desarrollar en otros artículos.

1)      No hay proceso de autoconocimiento que no pase por la consciencia corporal, y para eso, las técnicas de meditación son fundamentales, pues vacían de ruido y ponen la atención en el presente. La aportación del Tai Chi y Chi Kong con la meditación en movimiento es un fácil acercamiento a algo que en silencio y estatismo puede ser mucho más difícil.

2)      Ejercicios físicos como el empuje de manos, manos pegajosas, Bakua, etc, en realición con otras personas traen mucho información valiosa sobre uno mismo no en el espacio seguro del diván, sino en la vida misma, en tiempo real, donde la lucha de egos salta en breves segundos, y aprender a incoporar una torta, es fundamental para la citada humildad.

3)      El uso de armas a nivel meditativo aporta no solo una maestría en la gestión de un cuerpo extraño, al que puedes conducir o todo lo contrario. Además, cada arma aporta una manera de estar ante el mundo completamente distinta, desde la que empoderarse y poder evocar en momentos distintos de la propia vida (como actitud existencial, sin arma). Las horas de práctica de palo largo, corto, espada abanico, etc, van dotando a la persona de un movimiento y presencia, con un correlato sanador, por ejemplo, la gestión de la ira con el palo largo o lanza (desde 2,20 m de largo), trabajo sobre el elemento madera o tendino-muscular, hígado vesícula biliar.

4)      Igualmente pasa con los arquetipos de animales tan famosos por las películas de artes marciales o los dibujos animados. Los trabajos psico-corporales de origen chamánico d Hua To, son una auténtica joya para descubrir el talento y entrenar distintos tipos de liderazgo de uno mismo y de los otros.  La formación que imparto desde hace años en prestigiosas escuelas de negocio con alumnos incrédulos al principio, grandes seguidores después, me reafirma la necesidad de trabajar el liderazgo desde el cuerpo, la meditación dinámica y la filosofía de vida.

A seguir… practicando y observando.

Padres volvamos al cole!

¡PADRES, VOLVAMOS AL COLEGIO!

Se habla mucho de cambiar el modelo de educación, y se mira con esperanza al norte de Europa y sus sistemas de clases sin paredes, y casi sin profesores, donde el alumno es más libre y reafirma su autoestima en una búsqueda sana de su propia guía interior y talento. En otras ocasiones hemos comentado sobre medidas concretas en esa dirección, planes, profesorado y límites reales necesarios para contener tanta libertad y que ésta no se convierta en angustia en unas edades, donde los límites también traen serenidad. Hoy sin embargo me gustaría aclarar la importancia de la educación de padres, reprogramación, o todavía mejor, desprogramación.

Para poder sostener un nuevo modelo educativo, no solo hay que cambiar la ley, también hay que preparar a padres, profesores, directores, escritores de textos, programas, etc. El camino es largo y tan amplio como la sociedad entera. Es por ello que a mí no me entra ninguna prisa porque prefiero trabajar con la humildad del barrendero, que pacientemente barre cada losa, sabiendo que quedan mil detrás,  y sin pretender establecer un nuevo totalitarismo educativo, que en lugar de libertad, derive en nuevas falsas verdades y creencias.

Volviendo sobre los padres: todos los que en este momento tenemos hijos en edad educativa, todos, hemos mamado de un sistema educativo muy rígido y represivo, y una educación parental y social enraizada en un régimen ultraconsevador y autoritario.

Esta primera observación está dirigida a entender el abismo que hay entre generaciones que no entienden de límites, pues en el espacio virtual, donde muchos viven la mayor parte de sus vidas, casi no hay, y la  generación anterior, que hemos crecido levantándonos cuando llegaba el profesor, con miedo de caerle mal y las posibles represalias, y tratándole siempre de usted. Ahora los alumnos no es que no se levanten cuando entra el profesor, es que no se callan, el que tiene miedo es el profesor de ser demasiado duro con el alumno y las posibles represalias de éste o de un padre que no secunda a la autoritas, quizás proyectando antiguos resentimientos.

El enfoque de los padres, por lo tanto, es en muchos casos excesivamente controlador, falto de confianza en el sistema y el profesorado, y poco contenedor de unos hijos, que no están por ser contenidos tampoco.

Volviendo a los padres y su entorno doméstico: ¿de verdad pensamos que por pagar la cuota de un colegio caro donde ya se aplica un sistema más libre lo llevamos integrado en nuestro código genético como padres? Yo nací y fui criado en la cuna de Fundación Libre de Enseñanza y me dedico al desarrollo personal, sin embargo he necesitado y necesito de continuo acompañamiento terapéutico y espiritual para no confundir mis percepciones con lo que deseo percibir, y estar centrado en lo evidente. Con mi ejemplo, quiero decir, que si queremos que los niños vivan de verdad un nuevo modelo educativo, los padres también debemos volver a la escuela.

Esto significa que los padres debemos ante todo recuperar la humildad del que quiere seguir aprendiendo sobre el mundo y sobre uno mismo, todos los días. En segundo lugar, debemos presentarnos a la paternidad desde la vocación de servicio, donde no somos autoridad paterna por reconocimiento jurídico, sino porque de verdad tenemos voluntad de servir desde nuestra función, y con esa responsabilidad nos viene un poder que emana de nosotros, benevolente, consciente, centrado, y responsable, que no se impone, sino que se nota, y se respeta…

Volver a la escuela, ser alumno, ayuda también a entender los tiempos de los alumnos, que fácilmente podemos olvidar en nuestros hijos: si yo no lo entiendo y necesito tiempo para incorporar algo, mi hijo también, o más.

Por último, que en realidad es lo primero, volver a la escuela significa conocerme a mi mismo y reconocer el mundo más allá de lo que pensaba que era y de aquello para lo que fui programado. Esta parte es sin duda la más difícil de todas, porque implica mucho atrevimiento primero para presentarme con toda mi locura neurótica, ponerla encima de la mesa, y luego observar con atención plena (mindful) para entender qué está pasando, qué parte de mi es solo un personaje que me he montado, y qué parte es real.

Cierro este artículo animando a todos y todas a hacer procesos de autoconocimiento, terapéuticos, individuales o grupales, por vuestro propio bien, y por el de vuestros hijos. Así podemos aligerar la mochila personal y evitar traspasarla de generación en generación. Así podremos respaldar un nuevo modelo educativo, que no puede luchar contra lo que perpetuemos en casa los padres. Si no lo hacemos así, el esfuerzo institucional y de profesores será malogrado.

Jorge Urrea

www.psico-tao.com

Un hombre como yo entre 200 mujeres

Comparto con emoción la página del diario de Sevilla sobre el evento Tiempo de Mujeres, donde participé, compartí y aprendí. Abrazando la diversidad nutritiva.

Blog en Womenalia

Si te apetece echar un ojo a mi otro blog, más centrado en reflexiones desde las filosfías orientales, sobre temas cotidianos como nuestra vida en el mundo digital, el amor, etc. Pincha aquí

http://www.womenalia.com/es/blogs/yin-yang-del-desarrollo-personal-y-profesional

Image result for jorge urrea

 

Blog en Mujeresycía

Desde hace unos años trabajo en colaboración con esta plataforma especializada en enfoque de género, donde publico artículos de muy diversa índole, te animo a echarles un ojo.

Aquí tienes uno de ellos, pero son muchos más si preguntas a su buscador por mi nombre

http://www.mujeresycia.com/index.php?x=nota/87135/1/un-hombre-como-yo

Sobre Ingenio y pasión. Dossier de medios (TV, Radio, Prensa…)

Image result for ingenio y pasión

 

Ingenio y pasión ha sido mucho más que un libro, ha sido un proyecto de transformación personal, profesional e incluso social, con tantos impactos bellos que prefiero compartir directamente el dossier para el que quiera investigar en entrevistas y demás. En breve sacamos Ingenio, sexo y pasión, versión ampliada del anterior con capítulos inéditos apasionantes sobre cómo las diferencias de sexo nos hacen rentables, capital sexual personal y profesional, y psicopatía y poder.

http://issuu.com/lideditorial/docs/press_clipping_ingenio_pasion_14071

A los que añadir las recientes intervenciones en TVE y Radio

https://www.youtube.com/watch?v=KslvNRYHG5A

https://www.youtube.com/watch?v=RasHCESBuAg

https://www.youtube.com/watch?v=qovh1Qm_OvE

¡Qué buen rato en Gestiona Radio en el programa de Pilar Carrizosa piérdete y disfruta! Yo hablé del viaje de Alicia en el País de las maravillas y sus símbolos, para los que quieran escucharla desde el minuto 41,30, aunque otro contertulio era Iñigo Ibañez, cuyas anécdotas bién merecen la pena…
http://www.gestionaradio.com/20057-pierdete-y-disfruta-pil…/

Clima de trabajo

 

Clima en el trabajo.

Publicada en Leaners
Magazine abril 2013

Por Jorge Urrea

http://www.leanersmagazine.com/docs/publicaciones/02-reinventing-innovation/firma-jorge-urrea.pdf

 

 

El buen ritmo vital y profesional

El buen ritmo vital y profesional. BSP.Mayo2013 JUF.

 

El buen ritmo vital y profesional.

Jorge Urrea FIlgueira

www.psico-tao.com

publicado en
BSPreviews mayo 2013

 

¿Se imaginan un surfero que decidiera que va montar la ola
cuando él diga y no cuando la ola llegue? Loco ¿verdad? Así hacen muchos en lo
profesional, y en lo personal…

Son muchos los que no aceptan que la vida o el trabajo
tienen unos ritmos y tratan de resistirse como gatos panza arriba, sin
conciencia de lo mal que le a cae una ola encima a un gato. Otros, por el
contrario, ansían tomar olas y olas, y se suben a la ilusión de la ola, con
adrenalina y todo, pero sin ola, remando y remando, con sensación de velocidad,
pero sin ola.

Frecuentemente los primeros se llenan de ira y o la sacan de
alguna manera o sufren una depresión, pasivo-agresiva, pues se dan de baja. “El
sistema no les comprende, el jefe les pide cosas imposibles, los niños no les
dejan vivir…” Ellos para hacer el trabajo bien, deben hacerlo “a SU manera y en
SU tiempo”. Los segundos, meros espejos de los primeros, sufren problemas de
tiroides, ese órgano que entre otras cosas regula el consumo de energía
necesario para la actividad que deseamos.

Muchas profesionales, sufren de hiper o hipotiroidismo en
sus variantes. Digo muchas porque en esto hay una diferencia de género
llamativa. Muchas mujeres, y también hombres, se pasan de eficientes y se
vuelven adictas a la acción. Gestionan trabajo como gestionan hogares y cuando
la lista de tareas, “to do”, se vacía sufren una ansiedad derivada de no saber
cómo existir si no es corriendo en alguna dirección. Tienen un problema grave.
Si quieren hacer carreras profesionales o personales sostenibles, deben revisar
sus vidas y ver cómo estar llenas en el presente. De otra manera el entorno les
pondrá en su sitio antes o después, con mayor o menor dureza.

Los unos por lentos y los otros por acelerados son locos, o
mejor dicho, están locos, pues la verdad es que todos podemos entrar en estas
dinámicas en un momento del vida y salirnos en otro, sin estar estigmatizados a
“ser locos” para toda la vida. Es muy importante para poder salir de la locura
tomar conciencia de ello: escucharse a uno miso y al medio, aprender a ver las
olas de verdad, aceptar que el mundo no va a ir un ritmo distinto porque ellos
o ellas lo digan, etc.

Así, muchos que escuchen o si quiera recuerden, podrán
rescatar comentarios recientes o antiguos del tipo: “no me escuchas, eso no
hacía falta hacerlo ahora, te he pedido otra cosa, ¿por qué no has hecho esto?,
estoy cansado de esperar, o simplemente, lo siento pero ya no es posible. Yo lo
veo en mi trabajo a diario, de los casos más trágicos y largos de aceptar son
los de las clientes que ya no pueden ser madres, por posponerlo demasiado. Se
quejan y no aceptan el límite: “¡si ahora con 45 dicen que se puede se madre
primeriza!” Mentira, eso es una excepción, la ola llega antes.

Otros pasan por trabajos renegando de que les exigen
demasiado, que no pueden con esos picos, sin poder triunfar en ninguno.
Recuerdo un responsable de compras de flores, que aprendió a aliarse con los
picos de trabajo (San Valentín, día de la madre, difuntos, etc) y así salir de
su depresión, sintiendo lo divertido de la activación, y descansando después en
ritmos más pausados, donde poder redirigir la atención a la familia y su ocio.

No se engañen, no estoy diciendo que todas las empresas
tengan ritmos sanos, eso tienen que evaluarlo ustedes, quizás con la ayuda de
un profesional. Hay trabajos con picos brutales que se compensan con etapas muy
relajadas, donde poder reconstituirse, por ejemplo los atletas de élite. Otros
puestos simplemente queman al personal hasta que contratan a otro fresco que
consumir. Estudie si puede y quiere adaptarse al ritmo de su “empresa” y su
“expectativa de vida”.

En cualquier caso tome el timón de su vida, y la
responsabiliad de la misma: si decide poner su vida en un proyecto, empresa,
matrimonio, familia, etc, debe irremediablemente aprender a tomarle el pulso y
bailar a su ritmo. Si no lo hace estará constantemente fuera del eje, ahogado o
ansioso, y su demostraciones de resistencia en contra, solo perjudicarán su rendimiento
profesional y personal. No será más feliz ni cambiará el ritmo externo. Créame.

Me despido con la famosa frase que mi genial maestro de
inglés Mike me repitió semanalmente durante mis largos  años de formación para diplomático, en los que
francamente naufragué:     “keep your head above the  water!”

Gracias a la vida, que me da tanto.

Dar y recibir, o el Sentido de Pertenecer.

Yo, que no tengo ningún credo, cada vez que voy a comer, empiezo por agradecer a los alimentos que me nutren y cuya existencia acaba como tal cuando tomo su energía para poder seguir con mi vida. Después paso a agradecer internamente al tendero y el transportista que me los han hecho llegar, así como en el agricultor, el pescador, mi mujer que, entre otras cosas, me ha dado estos hijos maravillosos que me acompañan en la comida con sus sonrisas; la asistenta, que hace mi vida infinitamente más llevadera, mi madre, que siempre acude a la petición de ayuda, mis pacientes y alumnos, que me ayudan a seguir aprendiendo cada día y me dan unos ingresos necesarios, la médico que me vio el otro día y descartó un parkinson para gran alivio nuestro, el fisio que me cuidó el cuerpo, etc, etc, etc.

De repente me siento pequeño, miento, me siento menos grande, menos autosuficiente, menos arrogante, menos “yo puedo solo y no me hace falta nadie”, y también menos solo y más acompañado. También me siento infinitamente agradecido por toda esta red de gente, de  grandes y pequeños, que me dan sentido de pertenencia y hacen que la vida que elijo sea posible. Muchos me dan comida, otros apoyo, luz, calor, contribuyendo en mis sueños (familia, profesión, amigos, estilo de vida…). Mi ego se contrae a un tamaño sano, humilde, y mi reconocimiento de necesitar al otro hace que mi corazón esté abierto a todo y a todos, haciendo que yo también quiera contribuir más todavía. Estrellas que iluminan, estrellas en el firmamento. Dar y recibir.

Mi abuela ya hacía esta ceremonia de gracias con cada comida. Recuerdo que la mayoría de los que estábamos en la mesa ansiábamos que aquello pasara rápido para poder comer y muchos de los mayores que seguían aquella retahíla de palabras, ligadas y medio masculladas a toda velocidad, lo hacían como algo rutinario, cumpliendo simplemente en vez de repasar el sentido profundo y sagrado del dar gracias. ¡Qué gran error! Debemos recuperar el sentido y la sabiduría de nuestros mayores, pues es un gran faro en momentos donde toda la tecnología e información no garantizan que veamos mejor, ni comprendamos, ni que seamos verdaderamente felices.

Esto que aquí menciono se aplica en lo personal y en lo profesional. La ambición de muchos, profesionales y políticos, hace que cada uno piense que está solo contribuyendo o tomando, chupando en algunos casos, cuando la realidad es que  todos estamos dando y recibiendo, remando y siendo impulsados, apoyándonos unos a otros, necesarios y complementarios. Esto incumbe desde las señoras de la limpieza o los servicios de basuras, que tan necesarios se han demostrado recientemente con las huelgas, hasta los presidentes de las compañías, pues en este Gran Teatro del Mundo, que diría Calderón, todos ocupamos nuestro sitio, y gracias a eso el mundo puede ser. Todos estamos a la misma distancia del centro y todos creamos el todo, el Uno, el Tao, o el proyecto empresarial que sostengamos entre todos.

Animo pues a todos a hacer un acto de agradecimiento diario por todo lo que recibimos, a la par que seamos conscientes de cuánto aportamos, para que con plenitud humildad y fortaleza, ocupemos nuestro lugar en un mundo donde el engranaje es perfecto, existe la felicidad del trabajo bien hecho y la vida es celebrada.

Desesperanza y estrés

La desesperanza viene de la mano de la crisis para muchos profesionales. Pasan los meses, incluso los años y uno tiene la sensación de no poder hacer nada al respecto, tira la toalla y desespera, “deja de esperar”, sumiéndose en un limbo realmente complejo de sostener.

Aparentemente ya no tiene estrés, ni aquella adrenalina corriendo por las venas que tanto le activaba ante las demandas urgentes; ya no tiene el pulso rápido, está repanchingado en el sofá, viendo la tele o simplemente el techo, “esperando sin esperar”. La desidia pareciera relajación, por aquello de que ni siquiera se afeita o maquilla, pero lo que sufre en verdad es una fase del estrés, marcada por una retirada, falta de afrontamiento, renuncia a la lucha y un mero soportar “estoicamente” lo que haya que soportar. Esta fase, que parece mejor que la anterior, es sin embargo muy grave.

Nuestros científicos advierten: el nivel de desesperanza y estrés de una persona cuando siente que no gobierna su vida es tal que se puede medir objetivamente: cambio en los niveles de presión arterial, azúcar, colesterol en sangre, aumento del tiroides, inhibición de timo, dermatitis, etc.

El común de la calle o del trabajo, por hablar más claro, siente que no le queda fuerza ni ganas de luchar, que la suerte está echada, que la autoestima está arruinada y que no hay otro futuro posible. Para más inri, todo esto funciona como una profecía autocumplida, reafirmada por la propia persona, que no permite otra posibilidad.

Brevemente, el trabajo que uno debe hacer, con verdadera disciplina diaria, por mucho que el panorama esté negro, es el siguiente:

  1. Cuidar el cuerpo, hacer ejercicio, caminar, hacer bicicleta o correr, desarrollando un buen centro bajo, física y energéticamente. ¿Se acuerdan de los romanos y sus marchas militares? Sirven y mucho.
  2. Encontrar algo de excitación y diversión cada día, que haga que la vida merezca ser vivida. Búsquelo en lo sencillo, no hace falta consumir para ello.
  3. Alimentarse sanamente y con mesura, y asearse y poner orden diario en su propio entorno.
  4. Cuidar el corazón, con uno mismo y con los demás. Esta es una buena oportunidad para recuperar los afectos perdidos en la ambiciosa carrera del capitalismo rampante.
  5. Expresar su propia verdad y mandar sobre la propia vida dentro de lo posible. Esto se puede hacer en cosas grandes y pequeñas, manteniendo la sensación de que en muchas áreas uno no deja nunca de gobernar el propio barco. Charle, comunique, exorcice, hágalo de palabra, oral o escrita, en privado o en un blog, pero limpie su interior para no estallar por dentro.
  6. Dedique tiempo a la meditación, que es la observación sin juicio, para desde el vacío encontrar la brújula por donde ir. Trate de mirar recto, periféricamente y más allá, y sobre todo siga mirando, lo que le permitirá avistar tierra cuando llegue, si no, la cabeza baja le devolverá siempre el recuerdo de lo que fue, aunque cambie.
  7. Confiar, entregarse a la vida y fluir con ella, cada vez más al ritmo de la misma y menos al del ego, que puede ser demasiado rápido o demasiado lento. Es el más complejo, pero el que más frutos dará.

Conclusión: cuando uno pierde la esperanza se convierte en víctima y no hace más que perder poder personal, deprimirse y arrugarse. Uno debe cuidarse en todos los niveles y seguir mirando el cambio, lo nuevo, todos los días, convencido de que hay vientos que se acercan y pronto hincharán nuestras velas en larga primera travesía hacia el Nuevo Mundo, que es, a fin de cuentas, la nueva realidad económico-político-social venidera. Si ahora nos entrenamos, el salto que daremos será cuántico.

Sartenazo Zen y confianza en la vida

Al Tao a través del Río

Las clases de movimiento expresivo, sistema río abierto, son un lugar donde poder danzar, expresar, encontrarse con uno mismo y con el otro, disfrutando y auto-conociéndose. Este trabajo corporal tiene su raíz más profunda en el conocimiento indio de los chakras.

Personalmente, he investido mi larga práctica taoísta, de tai chi y chi kong, de un aire serio, ausente de emoción, inexpresivo, que haciéndolo solemne, me permitía concentrarme y facilitaba la concentración en mis alumnos, pero también me impedía una profundización en la alegría de corazón de la práctica. Desde que practico Movimiento Expresivo, incluso si lo hago a modo taoísta, he podido profundizar en la experiencia del TAO, de la no diferenciación, de la comunión con el otro y con el ser más profundo que habita dentro de Uno. No es necesario ser serio, no siempre al menos. Ser aplicado y constante en la práctica es fundamental, pero no necesariamente introvertido, ni ausente ni carente de vida, que es el riesgo que tienen estos caminos mal llevados, ya que entre otras cosas, nos pueden inducir una exigencia y dureza nada caritativa con nuestros egos, y por la misma, nada útil. Recordemos que el ego crece más cuanto más duro le pegamos.

El trabajo en movimiento expresivo es amable con el ego, lo lleva de la mano, le da un espacio donde expresarse, ser, y compartir con otros egos, sin juicio, donde todos juntos, al final, tornan un equipo de virtudes precioso, lleno de movimientos distintos, colores, luces y armonía creadora.

Y, en lo concreto, ¿cómo puede ser una sesión? Fácil. Por ejemplo, uno se pone a seguir al facilitador, emulando su movimientos, luego imita a sus compañeros, con diferentes pautas y músicas de fondo, y en determinado momento toma contacto con su propia necesidad de movimiento y la sigue, con la gestualidad y fuerza que le surja. Acaba la sesión y uno se siente liberado. El río se abrió, y las compuertas dejan pasar la vida que hay por nuestro cuerpo, que estaba bloqueado, por estrés, traumas cotidianos o antiguos, o lo que es más antiguo todavía, la cristalización del carácter en nuestro cuerpo. Esto último nos volvió máquinas repetitivas, especialistas en determinados movimientos y actitudes ante el mundo: el apolíneo, el dionisíaco, el culposo, el orgulloso, etc.

El Movimiento Expresivo nos ayuda a recuperar movimientos, que perdimos en la mecanización del carácter, y nos devuelve la experiencia de ser más libres y plenos de manera liviana y gozosa.

Sexo a los diez, y a los 20, 30, 40, 50…

Me llama un amigo lleno de angustia desde África, porque su hija, que vive en España con su exmujer y su nueva pareja, se quería escapar del colegio, a la edad de once años, para ir a tener sexo con un niño de 16 con el que se puso de acuerdo en el patio. Tras una larga conversación, para apaciguar las aguas y ayudarle a enfocar su energía, me quedo pensativo. ¿qué ocurre para que una niña de once años esté cansada de masturbarse durante un año y quiera consumar ya, y con cualquiera?

Yo creo mucho en que nos movemos por energías, por masa, por influencias, sociales, familiares, escolares, televisivas, etc. Esta niña, seguramente ha visto los dibujos manga con su sexualidad tipo lolita rebosante por todas partes, y que por cierto, tanto provoca a tantos adultos y daña a tantas mujeres por asentar el modelo de delgadez. Volviendo a ella, seguramente, es una niña que no cierra los ojos cuando pasa por las marquesinas de los autobuses, y ve estupendas mujeres y hombres semidesnudos, reclamando y vendiendo su poder por la sexualidad. Tampoco, cierra los oídos cuando oye hablar a los mayores y desde luego que en el colegio puede ser un punto, o no, ser la primera, pionera en explorar esos valles. Muchos la llamarán puta, con once años, pero otros, se acercaran interesados. Antes o después todos pasaran por el mismo sitio, eso sí, condenados por sus propios prejuicios.

Aprender a gestionar la sexualidad.
Uno conduce su existencia, como conduce su sexualidad. Cuando doy terapias profundas, la sexualidad termina por salir, antes o después, como ejemplo de lo mismo que se hace en la vida no sexual, ni más ni menos. Así de importante, con lo que más nos vale aprender a gestionar nuestra sexualidad, para saber acompañar a nuestros hijos, alumnos, pacientes, feligreses, en un camino que es natural y parejo con la existencia humana. De otra manera, todos los libros estudiados de memoria en la escuela no son más que ruido, que pronto pasa con el fogonazo del placer, o displacer, piel arriba y piel abajo.

Ahora que cito el displacer, no todo en el mundo sexual es gozo, para muchos es una fuente de problemas, dolor, sufrimiento, falta de autoestima, adaptación al mundo, etc. No hablo de homosexualidad, que también es compleja, sino de aprender todos a gestionar una energía poderosa, que nos lleva, enciende, consume o apaga. Veía hace poco un documental muy interesante sobre la sexualidad en Japón, reino del manga, donde la falta de sexo se ha convertido en un asunto gubernamental, por la gravedad que contrae a muchos niveles. De la mano, viene el mercantilismo del mismo, no solo en la prostitución sino en el matrimonio (donde el sexo viene condicionado a que marido gane cierta cantidad de dinero), la venta de muñecas hiperrealistas vendiendo el contacto irrealmente perfecto, el auge del narcisismo onanista, y el frío, mucho frío, en una sociedad marcada por una perfección que pasó de la virtud zen a la desolación heladora,  falta de contacto y calor, y de amor, amor… tanta falta que los hombres de dinero se van a clubes especiales donde ni si quiera toman mujeres, sino que van a acariciar gatos, para suplir lo que no tienen.

Dolor en el sexo.
Muchos adultos en España pensarán que a ellos no les toca esto, pero les invito a mirar sus relaciones sexuales, consigo mismos, con sus parejas, con sus amantes… ¿Cuánto de humanidad, calor, respeto, interés por el otro y por uno hay en el encuentro? Algunos machos y hembras alfa se desmoronan en consulta cuando se dan cuenta de que tanta masturbación diaria y montar a su mujer-hombre y amantes, no esconde más que una compulsión, una huida, un desenchufar para no sentir, para no conectar con lo que les pasa en sus vidas. Más allá estos hombres, y mujeres, descubren dolor en su sexo, en su vida, en su biografía, la falta de cuidado de sí mismos, de los otros, falta de cariño, falta de satisfacción. Falta.

Verdaderamente no es una cuestión de edad, pues lo que puede empezar a los diez, se repite cual programación automática a los 20, 30, 40, 50…  tampoco es una cuestión de represión, ¡Cuantos adultos tienen todavía conflictos internos por la represión religiosa, social, etc! Es una cuestión de educación, propia y ajena, de aprender a vivir con uno mismo, y con los demás.

Ojalá mi amigo, su exmujer, padre sustituto y demás entorno consigan acompañar a esta niña en su transición hacia la edad adulta. Ella ahora tiembla y vibra por el sexo, pero mañana puede ser por la integración de su cuerpo deformado por los cambios adolescentes, al siguiente, por el crimen y las drogas, al siguiente por su ideología política neonazi o vete tú a saber. Ojalá esta niña sea acompañada con respeto de su exploración y pulsión, con contención para que se sienta segura, sin represión pero con un limite protector de su propia inocencia y fragilidad, esa que seguimos teniendo en la edad adulta, aunque sea bien guardada. Ojalá ella no se sienta juzgada, y disfrute sanamente y para siempre de la energía sagrada que le pertenece, ojalá sienta que puede pedir ayuda, preguntar, buscar referentes externos sanos y encontrar su auténtico referente interno, magistral. Si esta niña lo consigue, tendrá mucho que enseñarnos a todos, niños y adultos, occidentales y orientales, que tenemos mucho que aprender.

Artículo publicado en Mujeres y Cía.

Desinformación en tiempo real.

Meditación y alto rendimiento.

 

 

 

El Mobbing de la Prima de Riesgo a España.

En las “sociedades avanzadas” el principio económico que rige todo, no es tanto el consumo como piensan muchos, sino la vanidad, madre del primero, que muchos entienden como ese pecadillo que hace que te  mires un poco de más en el espejo porque te gustas, con tu ipod, tu 4*4 y tu ático. Siendo esto verdad, el calado es más profundo: la vanidad es aquello que hace que uno no tenga conciencia de lo que es más que por imágenes externas, de los demás, de los espejos, de sus logros o lo que es peor, de sus caídas.

Víctimas perfectas del mobbing laboral son los vanidosos, y lo digo por propia experiencia y sin ofender a nadie. El mobbing se refiere a la acción acosadora de un superior sobre un empleado, que cada vez más cargado de trabajo, exigido en tiempo, calidad cantidad, fuera de un límite real, empieza a sentir que quizás lo que le piden es normal y el problema es que no vale, que no puede y que debería renunciar pues pierde la confianza en sí mismo. Sin autoestima, sufre en consecuencia graves síntomas, como fuerte pérdida o ganancia de peso, desequilibrio hormonal, taquicardias, depresión psicológica , herpes zoster, o tantas otras enfermedades inhabilitadoras para el trabajo. El anzuelo que une acosador con acosado es que el segundo siente que tiene que poder, y por eso trata de hacer lo que haga falta.

Nuestra autoestima decrece como país
Si se fijan algo bien, así está ocurriendo con el mobbing de la prima de riesgo, y de los que hay detrás de ella, sobre España.  Cuando hace poco nos decían que el sistema financiero español era de los mejores del mundo, nos lo creímos y ahora que nos dicen lo contrario también nos lo creemos. Vanidad.  Nuestra autoestima decrece como país y como personas, que no nos compran deuda o que no nos dan crédito, que no nos contratan, que nos exigen más de lo que podemos dar, y cuando por un milagro nos estiramos y cumplimos con lo que nos piden, al día siguiente la prima de riesgo exige más, viendo que todavía podemos estirarnos un poco… Pura especulación. Nuestros síntomas son claros, nuestra inversión en nosotros mismos baja o nula, nos creemos la cantinela de que no valemos, muchos españoles atesoran dinero en casa, en el extranjero, en dólares, llenos de miedo, sin confianza en nuestros propios recursos. El miedo se nos mete en los huesos y nos paraliza, nos pasamos años sin reaccionar: a ver si no moviéndome y pareciendo bueno, se les olvida la reprimenda y me dejan volver a salir al recreo. Dejamos de innovar, de emprender, de arriesgar, que es lo que de verdad “prima” en este momento.

Además enfermamos como país: no solo enferma nuestro sistema financiero, también nuestro sistemas de salud y de educación, que con el cáncer de la crisis ven extirpadas partes fundamentales como i+d, médicos, camas y profesores. No es que no haga falta hacer recortes, sí que hay que amputar los miembros gangrenados, que están llevando a la muerte al resto, y esos no son ninguno de los anteriormente citados. La crisis trae la oportunidad de sanar nuestra herida profunda, que son enormes injusticias y chiringuitos que unos y otros se han montado.  Ha llegado el momento de apretar la herida para que salga todo el pus, que no es bonito de ver, pero debe hacerse para poder sanar de verdad. Llega el momento de recortar gastos generados en la expectativa de una sociedad increiblemente opulenta, sobrada, sin restricciones. No es de recibo que un señor por ser diputado un mes, ni cuatro años, tenga una pensión de por vida. No es de recibo que tengamos el triple de políticos que Alemania, que nos duplica en población y tiene todavía más estratos administrativos.

No puede ser que algunos de nuestros funcionarios, es decir, “de función pública”, cobren este año entre 200.000 y 300.000 euros netos anuales, por llevar “c.d” en la matrícula. Tampoco  nuestro país puede seguir jugando a estas alturas a príncipes y princesas, con presupuestos del Estado. No se puede tener a la gente con hambre pidiendo en las iglesias y dejar que estas no paguen los impuestos que pagamos los demás. No todo el mundo puede tener coche oficial, ni avión, ni seis  guarda espaldas.  Todos estos vampiros, los internos y los externos de la prima de riesgo, chupan la sangre a una España confundida, sacudida y en clara falta de autoconfianza para decir NO, en vez de por favor, me presta unos eurillos…

Podemos.
Yo me pregunto desde cuándo España y los españoles, conocidos por nuestra alegría de vivir, por nuestro desenfado, por nuestra fuerza y valentía, capaz de enfrentarnos a un toro o a descubrir las Américas, aquel mundo que decían que no existía… desde cuándo nos hemos vuelto pusilánimes, vanidosos, que ya no sabemos quién somos y necesitamos escuchar todos los días lo que dice la prima de riesgo sobre nosotros para saber cómo vamos.